La conversión artesanal de un sedán de gama alta conserva la identidad visual alemana, pero requiere reparaciones mecánicas por parte del comprador
Un ejemplar del Mercedes-Benz Clase S de 1981 fue sometido a una ‘cirugía’ radical y se transformó en una pickup, ‘provocando’ el purismo de los coleccionistas de la marca alemana. La personalización, realizada en Estados Unidos, sustituyó la parte trasera del sedán ejecutivo por una caja funcional, manteniendo la identidad visual y el lujo característicos del modelo 280SE.
Lo que diferencia esta unidad de otras ‘lasañas’ automovilísticas es su ejecución: la conversión presenta un acabado que sugiere un diseño de fábrica, preservando las líneas del pilar B e integrando el cubo en la carrocería monocasco con coherencia estética. A diferencia de las pickups basadas en el BMW M3, que nacieron como prototipos deportivos del propio fabricante, este Mercedes es una obra puramente artesanal, evocando el estilo de las ‘utes’ australianas o del clásico Chevrolet El Camino.
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El aspecto se realza con detalles específicos de la época: faros de especificación americana, luces antiniebla amarillas, llantas con finos neumáticos blancos y ensanchados cromados en los guardabarros, un accesorio popular en los años 80. El interior mantiene el lujo sobrio de Mercedes-Benz, sin modificaciones drásticas en las imágenes publicadas.
Ubicado en el estado de Washington, el vehículo se anuncia en Facebook Marketplace por 11.500 dólares estadounidenses (aproximadamente R$ 66 mil al precio actual). El vendedor, que afirma no ser el autor de la modificación, señala un detalle importante para el posible comprador: el coche no está en marcha. Equipado con el motor de seis cilindros en línea de 2,8 litros, el vehículo estaba en funcionamiento cuando fue adquirido por el propietario actual, pero tras un periodo de parada, necesita una limpieza completa del sistema de combustible y una batería nueva para volver a la actividad.
A pesar de la necesidad de reparaciones mecánicas, la carrocería parece estar en buen estado, sin signos visibles de óxido ni desalineaciones graves en la adaptación del cubo, lo que la convierte en un proyecto viable para los entusiastas de vehículos exóticos.