El reemplazo de la nomenclatura, que ya está previsto en el Código de Tráfico y en el ABNT, llama la atención sobre la seguridad vial
Cuando hay una colisión, un atropellamiento u otro tipo de suceso que involucra vehículos, la gente suele llamar a la situación un “accidente de tráfico”. A pesar de ser el término más usado y conocido, ahora lo más apropiado es usar “accidente de tráfico”. Este cambio va más allá del lenguaje y refleja una nueva forma de ver la seguridad vial en el país.
El cambio comenzó en 2020, cuando la Asociación Brasileña de Normas Técnicas (ABNT) publicó la revisión de la NBR 10697/2018. La organización redefinió los términos técnicos relacionados con el tráfico, haciendo el reemplazo, que en ese momento fue celebrado por la Asociación Brasileña de Medicina del Tráfico (Abramet).
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La asociación médica subrayó que la adopción del término reclamación y la recalificación de esta norma sería una victoria importante para las acciones y políticas destinadas a preservar la vida en el tráfico. Luego, en 2023, la Ley 14.599/23 modificó el Código de Tráfico brasileño (CTB) para sustituir el término “accidente” por “accidente” en el texto legal.
El objetivo principal de este cambio es fomentar una visión más crítica y responsable de los sucesos en las carreteras. A lo largo de los años, el uso del término “accidente” ha sido cuestionado por expertos y organizaciones dedicadas a la seguridad vial.
La sustitución comienza con la definición, ya que el uso de la antigua nomenclatura transmite la idea de inevitabilidad, como si los hechos no pudieran ser evitados. A diferencia de “accidente”, el término “accidente” abarca todos los eventos que resultan en daños materiales, lesiones a personas o animales, y posibles daños al medio ambiente o a la estructura de la carretera.
La definición incluye, por ejemplo, colisiones, incendios, robos e incluso sucesos causados por fenómenos naturales, abarcando un concepto más amplio y técnico. Además, la expresión refuerza que muchos de estos episodios pueden evitarse mediante comportamientos de tráfico más seguros.
Sin embargo, sustituir el término “accidente” por “reclamación” no es solo una cuestión semántica, sino más bien un cambio de paradigma en la forma en que se perciben los incidentes de tráfico. Adoptando un lenguaje más preciso y consciente, es posible contribuir significativamente a la reducción de las tasas de accidentes y a la promoción de un tráfico más seguro.