Senacon pidió a CADE que investigara la situación; un barril de petróleo varió casi 30 dólares estadounidenses durante el martes pasado (10)
Los precios de la gasolina y el diésel se dispararon en territorio brasileño este pasado martes (10). La motivación sería la guerra en Oriente Medio, que involucra principalmente a Irán, Israel y también a Estados Unidos, ya que la región concentra alrededor del 40% de todo el petróleo mundial.
Por otro lado, existen disputas sobre esta variación, ya que Petrobras aún no ha aumentado el precio de los combustibles al salir de las refinerías. El gobierno está investigando esta brecha de precios en la transferencia de gasolina y diésel, que aumentó hasta R$ 0,30 y R$ 1,00 por litro, respectivamente.
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En el ámbito mundial, el barril de Brent varió entre 91,32 dólares y poco menos de 120 a lo largo del día, y cerró en 98,96 dólares. Este miércoles, los precios vuelven a bajar hasta el rango de 90 dólares.
A pesar de la variación, Petrobras no anunció ningún aumento en el precio de la gasolina o el diésel. La empresa garantiza que es posible reducir los efectos de la inflación global como resultado del aumento de los precios del petróleo, todo gracias a su estrategia comercial y a las “mejores condiciones de refinado y logística”.
En medio de esto, la Secretaría Nacional del Consumidor (Senacon) solicitó al Consejo Administrativo para la Defensa Económica (CADE) realizar un análisis para verificar si existen indicios de prácticas que puedan constituir una infracción del orden económico.
Según Minaspetro (Unión del Comercio Minorista de Derivados del Petróleo en el Estado de Minas Gerais), los revendedores se negarían a vender productos u ofrecerían combustible a precios considerados exorbitantes, lo que haría inviable la compra. Esta falta de combustible podría ser una de las razones del repentino aumento del precio de la gasolina y otros combustibles.
El presidente de la Unión Minaspetro, Fábio Moreira, explica que hoy Brasil no es autosuficiente y, por tanto, el mercado exterior influye en los precios nacionales.
“Brasil, hoy, no es autosuficiente en refinado. Así que, el 30% del diésel se importa y, en el caso de la gasolina, es el 10%”, dice.
El representante también señala que los propietarios de las estaciones están pagando precios elevados por la compra de combustible. Explica que los propietarios de gasolineras, en sus cotizaciones diarias, encuentran precios más altos que los practicados en la gasolinera en los distribuidores.
“En este momento, lo que no sirve de nada es que culpemos al dueño de la gasolinera por los precios altos”, se queja Moreira
A pesar de todo, Moreira tranquiliza al ciudadano afirmando que, incluso con la posibilidad de una caída en la cantidad de combustible, no se prevé una escasez total, como ocurrió en la huelga de camioneros en 2018.