El SUV eléctrico impresiona por su tamaño y el conjunto de tecnologías, pero la mayor autonomía de la versión ultra-híbrida es más fiable
El mercado de coches eléctricos en Brasil está viviendo un punto de inflexión. Lo que antes se limitaba a modelos pequeños y caros con autonomía limitada, está empezando a tener opciones más racionales, familiares y competitivas. Uno de los ejemplos más claros de este cambio es el Leapmotor C10, un SUV 100% eléctrico que llega al país por R$ 205 mil, un precio que lo pone cara a cara con SUVs de combustión media — e incluso por debajo de muchos de ellos.
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El Leapmotor C10 no es un eléctrico de nivel básico. Tiene un tamaño grande, dimensiones similares a las de SUV como el Jeep Commander, y un conjunto mecánico típico del segmento intermedio. El motor eléctrico, montado en el eje trasero, entrega 218 caballos de potencia y 32,6 kgfm de par motor, alimentado por una batería de 70 kWh. La autonomía oficial varía según el ciclo de medición, pero en la práctica es de unos 350 km, un número que se adapta al uso urbano y se desplaza bien a diario.
Es precisamente la autonomía la que concentra el principal dilema del C10. Para quienes conducen principalmente en la ciudad, tienen un punto de carga en casa o en el trabajo y hacen rutas predecibles, la autonomía es suficiente y no compromete la rutina. Para quienes viajan largas distancias con frecuencia, la planificación de la recarga se vuelve indispensable. No es casualidad que la marca también ofrezca una versión con autonomía ampliada, que utiliza un motor de combustión únicamente como generador.

En el interior, el Leapmotor C10 apuesta por un concepto radicalmente minimalista. Casi todas las funciones del coche se centran en la pantalla central: aire acondicionado, retrovisores, apertura del maletero, modos de conducción y ajustes generales. Los botones físicos prácticamente no existen. El aspecto es impresionante y refuerza la sensación de modernidad, pero requiere un periodo de adaptación, especialmente para quienes provienen de coches tradicionales. Tras el reaprendizaje inicial, el uso se vuelve simple y fluido.
Otro punto fuerte es el paquete tecnológico. El C10 cuenta con ADAS nivel 2, con control de crucero adaptativo, asistente de mantenimiento de carril y frenado automático de emergencia. A esto se suma un avanzado sistema de cámaras de 360º y 540º, que crea una vista virtual del entorno e incluso del suelo bajo el coche, además de la posibilidad de grabar la ruta, como una dashcam integrada.

Seguridad y asistencia al volante. El paquete tecnológico es uno de los grandes activos del modelo:
A estas alturas, el C10 ofrece contenido digno de coches mucho más caros.
En el mercado, el Leapmotor C10 se enfrenta a rivales como el BYD Song Plus EV y el GAC Aion Y, pero destaca por su equilibrio entre tamaño, tecnología y precio. No es el más potente ni el más eficiente, pero ofrece mucho contenido a un precio competitivo.

Incluso con motor trasero, el espacio interior sorprende. El maletero supera los 400 litros, hay compartimentos adicionales bajo el suelo y el espacio para los pasajeros es amplio, reforzando el perfil familiar del modelo. También merece la pena mencionar la suspensión de la suspensión: más firme que la norma china, calibrada para las condiciones del asfalto brasileño, garantizando confort sin un balanceo excesivo en curvas.
En el uso diario es un coche que satisface ofreciendo comodidad; dependiendo del modo de conducción, es posible extraer más vigor del motor eléctrico. Pero recuerda que cargará en autonomía. Un aspecto que necesita mejorar es la falta de conectividad con Android Auto y Apple CarPlay. El navegador nativo intenta cumplir la función, pero sin la misma precisión que aplicaciones como Waze y Google Maps. Stellantis afirma que lanzará pronto una actualización remota para permitir el acceso a los sistemas de Google y Apple.

El C10 es un coche que impresiona por su tamaño y contenido. Un coche muy sofisticado que se sitúa en un rango de precios de modelos mucho menos refinados y pequeños. El problema radica en la autonomía limitada, que puede ser un factor complicado para quienes apuestan por un coche familiar salvo porque se aleja demasiado de casa. Sin embargo, la solución de Leap cuesta unos 15.000 R$ más, la versión REEV, acrónimo de ultra híbrido, que cuenta con un motor de combustión que aumenta la autonomía a más de 900 km.