Las alianzas entre China y los occidentales son positivas, con aprendizaje mutuo y agilidad en los procesos de desarrollo
El avance de las marcas chinas en el mayor mercado de vehículos del mundo (el suyo propio) fue resultado de la planificación y las decisiones estratégicas. Uno de ellos, el incentivo estatal para desarrollar coches eléctricos. Sin restar mérito a la elección, cabe señalar que el motor y la transmisión tradicionales (manual o automática) son más caros de desarrollar y producir. Por otro lado, no necesitan baterías grandes ni un precio muy alto. Los eléctricos, a su vez, tienen la sencillez de motores más ligeros, compactos y baratos, con potencia y par a su favor. Sin embargo, requieren una red de carga vasta y capilar, lo que dificulta especialmente el viaje. Este último problema llevó a su desaparición hace aproximadamente un siglo.
VÉASE TAMBIÉN:
En una entrevista reciente con la web de la revista Autocar, Thierry Charvet, ejecutivo responsable de la Calidad de Producto de Renault, fue asertivo y directo. “Estamos aprendiendo de nuevos rivales en cuanto al desarrollo de software y la reducción del número de piezas en sus coches. Pero podemos enseñar valiosas lecciones a los competidores chinos en lo que respecta a la fabricación”, afirmó.
La estrategia del grupo francés, que tiene alianza con Nissan y Mitsubishi, así como el propietario de Dacia, Alpine y Renault Korea (anteriormente Samsung Motors), es reducir el tiempo de desarrollo de los nuevos modelos a unos dos años. Esto está a la par de empresas chinas que se están expandiendo por toda la Unión Europea (UE). Pero las empresas orientales están dedicadas a productos específicos, con menos equipamiento que sus competidores europeos. Así, la marca europea gana agilidad y sirve a los clientes con vehículos a los que ya están acostumbrados.
Renault no comentó esto, pero el comprador medio en el continente también muestra cierto orgullo por sus marcas nacionales, aunque es un hábito arraigado en Alemania y Francia, un poco menos en Italia y aún menos en Gran Bretaña fuera de la UE.