Nuevas normas para motocicletas y vehículos de dos ruedas en 2026: menos informalidad y más seguridad

Especialista en Derecho de Tráfico destaca la seguridad, el uso del casco y la matrícula obligatoria en los nuevos criterios para ciclomotores

Los pequeños continúan sin pagar IPVA (Foto: Shutterstock)
Por Lucas Silvério
Publicado el 30/12/2025 a las 11:00

La regulación de ciclomotores en Brasil entra en una nueva fase a partir de enero de 2026, con el requisito de matriculación, registro y cualificación específica para este tipo de vehículo. La medida, definida por el Consejo Nacional de Tráfico (Contran), reanuda un debate que ha cobrado fuerza en los últimos años ante la popularización de los vehículos de baja potencia y la confusión generada entre bicicletas eléctricas, bicicletas autopropulsadas y ciclomotores, un escenario a menudo alimentado por la desinformación.

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Como se aclaró anteriormente, la legislación no modificó las normas para la recaudación de la IPVA para 2026 ni creó nuevas tasas para bicicletas eléctricas o equipos individuales de movilidad autopropulsados que estén dentro de los límites técnicos definidos por Contran. Estos vehículos siguen exentos de licencias, matriculación e impuestos. Lo que ocurre es que los modelos que superan estos parámetros ya no se consideran bicicletas ni autopropulsados y empiezan a clasificarse como ciclomotores, scooters o motocicletas, estando sujetos a los requisitos establecidos en el Código de Tráfico brasileño (CTB).

En este contexto, la especialista en Derecho de Tráfico Laura Diniz, directora de operaciones en SÓ Multas, evalúa que la nueva normativa corrige una brecha histórica.

«Los ciclomotores siempre han circulado en el umbral de la informalidad. Al exigir matriculación, identificación y cualificación específica, Contran no está creando burocracia, sino alineando estos vehículos con las normas mínimas de seguridad vial», dice Diniz.

Según datos del Registro Nacional de Vehículos a Motor (Renavam), publicados en 2024, Brasil cuenta con 34,2 millones de motocicletas, de las cuales unas 504 mil son ciclomotores registrados. Sin embargo, el número no refleja todos los vehículos en circulación, ya que muchos siguen circulando sin ningún tipo de registro o identificación.

Según las normas ya establecidas, los ciclomotores —definidos como vehículos de dos o tres ruedas, con un motor de hasta 50 km/h— deben cumplir requisitos similares a los de otros vehículos motorizados, incluyendo equipamiento obligatorio, como faros, pilotos traseros, retrovisores, claxon, velocímetro y neumáticos en buen estado, además del uso de cascos y ropa protectora. También es obligatorio clasificarse en las categorías ACC o A.

Para Diniz, el requisito de CNH es uno de los pilares del cambio. «Hoy en día, muchos ciclomotores son conducidos por personas sin formación, lo que aumenta el riesgo de accidentes y dificulta la responsabilidad en caso de infracción. El carné garantiza que el conductor entienda las normas básicas de circulación y convivencia en el tráfico», explica.

Los números de accidentes refuerzan la preocupación. Un estudio de la Comisión de Seguridad Ciclista de Río de Janeiro señala que los registros de ciclomotores en la capital de Río de Janeiro pasaron de 274 casos en 2023 a 2.199 en 2024, un incremento de aproximadamente el 700%. Para el especialista, los datos ponen de relieve la relación entre la ausencia de una regulación eficaz y el mayor riesgo en las carreteras.

«Normas claras, inspección activa y conductores con licencia son esenciales para reducir este escenario», analiza.

El especialista también señala que la inspección no debe verse solo como un castigo. Con el registro y la matrícula, los agentes de tráfico disponen ahora de instrumentos para identificar irregularidades, aplicar medidas administrativas y, cuando es necesario, retirar vehículos irregulares de la circulación. Al mismo tiempo, Diniz defiende que el cambio debe ir acompañado de acciones educativas.

«Cualquier cambio regulatorio debe comunicarse claramente. La formalización debe ser un proyecto de inclusión, no de penalización», afirma.

Según ella, la matrícula aporta beneficios directos al conductor. «Con la documentación, el ciclomotor ahora tiene prueba de propiedad, puede estar asegurado y ofrece más protección legal, especialmente para quienes usan el vehículo como herramienta de trabajo», concluye.

Por tanto, la regulación de ciclomotores no cambia las normas aplicables a las bicicletas eléctricas y a las bicicletas autopropulsadas convencionales, sino que refuerza la necesidad de una correcta clasificación de los vehículos que, en la práctica, ya circulan como autopropulsados.

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