Entre ellas, la promesa —nunca cumplida— de reducir el precio de la gasolina en la gasolinera para compensar el aumento del consumo
No es posible que el presidente de la República utilice tantas mentiras para justificar otro aumento del etanol en la gasolina, del 30% al 32%. Esta vez, las fábricas de coches y motocicletas se pronunciaron públicamente en contra de esta decisión.
A continuación, véanse las cuatro mentiras del gobierno sobre esta medida:
El gobierno afirma estar respaldado por la Ley del Combustible del Futuro. No es cierto, porque permite aumentar el contenido alcohólico hasta un 35%, siempre que se demuestre la viabilidad técnica, lo cual no ocurrió.
También se indicó que el 32% de etanol en la gasolina ya ha sido analizado. Mentira: los ensayos con un 32% se realizaron en 2025, cuando el contenido subió del 27% al 30%, pero solo como margen de tolerancia para evitar problemas de desviaciones en la mezcla. Ahora, para aprobar el 32% de etanol, las pruebas deberían usar un contenido del 34% o, al menos, del 33%.

La tercera mentira está en las pruebas para aprobar el nuevo contenido. No se realizan de manera técnicamente aceptable, ya que solo analizan la conducibilidad (ralentí, aceleración y variaciones de temperatura).
La durabilidad y compatibilidad de los componentes con el nuevo contenido de etanol, que es higroscópico (absorbe agua, lo que puede causar la oxidación de las piezas) aún está por demostrarse. En resumen: no se realizan pruebas a largo plazo. ¿Sabes por qué? Por la “urgencia” del gobierno para aprobar la medida.
Abraciclo, que reúne las fábricas de motocicletas, disputó los resultados de pruebas anteriores, que indicaban fallos no solo por la dificultad de arrancarlas en las mañanas más frías, sino también, y principalmente, en la reanudación de la aceleración.
Estos problemas son mucho más peligrosos en dos ruedas que en cuatro, ya que ponen en peligro la seguridad del motorista al adelantar o cuando se inclina en una curva. ¿El gobierno? Despreciaba y hacía oídos sordos a Abraciclo, así de simple.
Esto va directamente al bolsillo del conductor: el aumento en el consumo con el nuevo contenido de etanol no se compensó con una reducción en el precio de la gasolina, como prometió nunca el Presidente de la República.
En vista de esto, ¿dónde están la Fiscalía, que debería defender al ciudadano, y la Confederación Nacional de Transporte, que representa a los consumidores?
Nadie está en contra de los biocombustibles. La protesta es contra el aumento del contenido de etanol (y biodiésel) por la fuerza, por la garganta del conductor.