Consulta mitos y verdades sobre el cuidado del vehículo, como poner agua en el radiador, funcionar en reserva y calentar el coche parado.
La conservación de un coche va mucho más allá de las visitas programadas al taller. En realidad, la longevidad del motor y la seguridad vial suelen verse comprometidas por fallos en el mantenimiento del automóvil que ocurren de forma rutinaria, a menudo alimentados por mitos o creencias antiguas que ya no se aplican a la tecnología automovilística actual.
El mantenimiento preventivo es un pilar de la seguridad vial y es esencial que se realice correctamente. Elementos como neumáticos desgastados, fallos en el sistema de frenos o problemas de visibilidad son factores decisivos para la ocurrencia de accidentes, que podrían evitarse con revisiones rápidas.
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Un error persistente es el uso de agua del grifo para rellenar el radiador. Aunque parece una solución práctica, la presencia de minerales en el agua tratada acelera la corrosión interna y la acumulación de sedimentos. Para evitar daños graves en el motor y garantizar un control térmico óptimo, es esencial utilizar el fluido específico (etilenglicol), que protege los componentes metálicos contra la oxidación. Y, por supuesto, no olvides comprobar el nivel de forma rutinaria y también el tiempo de cambio, según lo que determine el manual del propietario.
En cuanto a los aditivos para el rendimiento, se debe tener precaución. Cuando se certifican y aplican conforme a las normas, estos productos son eficaces como detergentes y dispersantes para prevenir la oxidación y la acumulación de residuos. Sin embargo, los expertos advierten contra el uso de aditivos que prometen aumentar la potencia y contienen óxido de hierro, que dañan objetos como velas y catalizadores. La regla de oro es seguir siempre las especificaciones del manual del fabricante.
Dejar el coche encendido y detenerse varios minutos antes de irse es un hábito obsoleto. Gracias a la inyección electrónica, los motores modernos funcionan de forma eficiente desde el primer momento.
Mantener el nivel de combustible constantemente bajo es una práctica arriesgada que va más allá del miedo a la rotura en seco. Existe consenso en que funcionar en reserva puede sobrecalentarse y dañar la bomba de combustible. Esto es un mito, porque la regulación de la temperatura de la bomba ocurre con el paso del líquido a través de ella. Pero siempre existe el riesgo de que se depositen impurezas por succión en el fondo del tanque, dañando el suministro de energía del motor y culminando en una visita prematura al taller.
Muchas personas tienen la costumbre de alargar el cambio de filtros. Sin embargo, la sustitución de los filtros (aire, aceite, cabina y combustible) debe seguir estrictamente el calendario de plazos y kilometrajes, independientemente del aspecto visual de las piezas.