El ejecutivo dice que los fabricantes de automóviles han perdido dinero insistiendo en coches normales y decreta una nueva fase centrada únicamente en iconos como Mustang y Bronco.
Ford ha oficializado un cambio estructural definitivo en su modelo de negocio global. En este contexto, en declaraciones recientes, el CEO de la empresa, Jim Farley, admitió que la estrategia de actuar como fabricante de alto volumen y competir en el segmento de coches populares fue un error financiero. Además, el ejecutivo reconoció que la marca tardó en corregir esta vía. Por lo tanto, la nueva directriz es clara: abandonar la lucha por el liderazgo del mercado para centrarse exclusivamente en la rentabilidad.
Según Farley, la insistencia en competir por el espacio con gigantes asiáticos —como Toyota, Hyundai y Kia— en segmentos con márgenes ajustados expuso al fabricante de automóviles a una ecuación de costes insostenible. También según el CEO, modelos históricos como el Fiesta y el Focus, aunque eran queridos por el público, no ofrecieron el retorno necesario para justificar la inversión. Esto se debe principalmente a la alta eficiencia operativa de sus rivales.
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La crítica interna señala que el problema no fue la entrada en estos segmentos en el pasado, sino la permanencia en ellos cuando cambió el escenario económico. Al fin y al cabo, los sedanes compactos y hatches requieren una escala masiva y sufren guerras de precios constantes. En cambio, Ford ha identificado que sus productos «emocionalmente atractivos», como la línea Mustang, las camionetas Bronco y Raptor, garantizan márgenes de beneficio más altos. En otras palabras, estos modelos rinden resultados económicos, incluso con volúmenes de ventas más bajos.

De este modo, la «confesión» de Farley explica el desmantelamiento de la línea de productos de Ford en Europa. Por ejemplo, el fin de la producción del Fiesta en 2023 y la descontinuación del Focus son reflejos prácticos de este reposicionamiento. Además, el escenario para el continente europeo se vuelve aún más incierto, ya que se espera que el Kuga SUV abandone el mercado a finales de 2026.
En la práctica, Ford acepta reducirse para obtener más beneficios. Así, la marca se convierte en una «boutique» de vehículos icónicos, renunciando a la omnipresencia en las calles. Por último, queda el mercado para ver si esta estrategia de elitización será suficiente para sostener la operación, especialmente en regiones donde la marca ha construido su historia basándose en la accesibilidad.