Con un aspecto digno de una película de ciencia ficción, el modelo lleva el emblema de una de las marcas más antiguas del país y puede ser eléctrico
Un avistamiento inusual en las calles de Perm — una ciudad rusa situada a unos mil kilómetros de Moscú — ha reavivado las especulaciones sobre el regreso de una de las marcas más tradicionales de la industria automovilística de Europa del Este. Las imágenes que circulan en las redes sociales muestran una furgoneta con un diseño ‘futurista’ y líneas angulares, que se refiere directamente a la estética del Tesla Cybertruck, pero que lleva el emblema del extinto ruso-balto.
El vehículo, visto en una plataforma y reportado por el canal local de Telegram Trucks and Everything, presenta una carrocería plateada que sugiere el uso de acero inoxidable o aluminio sin pintar. Las inscripciones en el lateral de la furgoneta indican que el modelo utiliza propulsión eléctrica, alineando el diseño con las tendencias globales de movilidad, aunque los detalles técnicos sobre la motorización o la autonomía siguen siendo desconocidos.
VÉASE TAMBIÉN:
La apariencia del prototipo no parece ser obra del azar ni solo una personalización de los entusiastas. En agosto de este año, un empresario de la región de Perm consiguió los derechos para usar la marca «Russo-Balt», patentando el nombre para una nueva gama de vehículos. La maniobra legal refuerza la tesis de que la furgoneta puede ser el primer paso concreto hacia el renacimiento del fabricante.
Históricamente, el ruso-balto ocupa un lugar destacado en la imaginación rusa. Activa entre 1909 y 1923, la empresa fue pionera en el suministro de automóviles a la corte del zar y en el desarrollo de los primeros bombarderos pesados del mundo, como los Ilya Muromets. Desde el fin de sus operaciones, varios intentos de revivir la marca han fracasado. El caso más notorio ocurrió en 2007, con la presentación del concepto Impression, un coupé de lujo con motor V12 que nunca llegó a la línea de producción.
Ahora, la apuesta por un diseño cyberpunk sugiere una ruptura con los intentos previos de evocar el lujo clásico, centrándose en la utilidad y la tecnología. Queda por ver si el «Cybercamión ruso» pasará de ser una curiosidad en las calles de Perm a una realidad en los concesionarios.





