Los bandidos cruzaron el océano solo para robar SUVs de lujo en Australia; Entiende el plan que obligó a la marca a cambiar de coche
Una operación policial llamada «Xray Lox» desmanteló a una banda internacional especializada en el robo de vehículos de lujo en Australia. El grupo, compuesto por siete extranjeros que viajaron específicamente al país para cometer los crímenes, se centró exclusivamente en modelos Toyota, con preferencia por la línea Land Cruiser. Según las autoridades de Queensland, los criminales fueron responsables del robo de 60 vehículos en un corto periodo, con el objetivo de exportar ilegalmente a Oriente Medio.
El plan revelaba una logística sofisticada. Los sospechosos aterrizaron en Brisbane en octubre de 2025 y utilizaron equipos electrónicos avanzados para eludir los sistemas de seguridad de los coches. La técnica consistía en acceder a la red de datos del vehículo —a menudo quitando los faros para acceder al cableado— permitiendo arrancar el motor en menos de dos minutos sin activar alarmas.
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Tras el robo, los SUV fueron rápidamente ocultos en contenedores, a menudo camuflados con piezas de chatarra para engañar a la inspección portuaria, con Turquía y los Emiratos Árabes Unidos como destinos finales. El Land Cruiser 300 se ha convertido en el objetivo preferido debido a su alta liquidez y valor de reventa en estos mercados. Los datos locales muestran que cuatro de los cinco coches más objetivo de la región son de Toyota: Land Cruiser, Hilux, RAV4 y Corolla.




La ofensiva criminal obligó a Toyota Australia a colaborar directamente con las fuerzas de seguridad. El fabricante anunció una actualización en el software de cifrado de los modelos Hilux, Land Cruiser 300 y Prado para dificultar el uso de dispositivos hackers. Además, la empresa empezó a ofrecer un bloqueo de acero reforzado para el volante, vendido por unos 200 dólares australianos (R$ 650), como barrera física adicional.

La marca también ha implementado un programa prioritario para víctimas de robo, permitiendo a los clientes afectados «saltarse la cola» para un vehículo nuevo, que puede durar meses. En un comunicado, Toyota pidió una regulación más estricta para la venta de herramientas de diagnóstico electrónico, argumentando que la lucha contra el crimen organizado requiere barreras tanto tecnológicas como legislativas.