demanda cuestiona la legislación de 1979 que impone una serie de normas sobre la venta de coches nuevos en Brasil; El cambio puede reducir los precios y más
El Tribunal Supremo Federal ha fijado para el 4 de marzo la sentencia que puede cambiar profundamente la estructura de las ventas de automóviles en Brasil. La STF analizará la ADPF 1.106, bajo la previsión del ministro Edson Fachin, que cuestiona la constitucionalidad de la Ley Ferrari (Ley 6.729/1979). En el centro del debate está la posible liberalización del sector, con el fin del requisito de exclusividad de marca y restricciones territoriales para los concesionarios.
La legislación, vigente desde hace más de cuatro décadas, regula la relación contractual entre fabricantes de automóviles y concesionarios. Los críticos señalan que el modelo actual crea una reserva artificial de mercado, impidiendo la competencia y subiendo el precio final para el consumidor.
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Sancionada en 1979 para equilibrar el poder entre los fabricantes globales y los minoristas nacionales, la Ley Ferrari establece que un concesionario no puede vender vehículos nuevos de marcas competidoras en el mismo salón de ventas. Además, la norma impone límites geográficos a la acción y existencias mínimas obligatorias.
Para los expertos en defensa de la competencia, estos obstáculos generan ineficiencia económica. El abogado Daniel Blanck sostiene que la lógica de la ley, aunque buscaba reducir la asimetría de poder en los años 70, hoy en día resulta en costes operativos que se trasladan al comprador. La rigidez contractual también se considera un obstáculo para la innovación, dificultando que las redes se adapten a las ventas digitales y a nuevos modelos de negocio, como la venta directa simplificada.
Por un lado, entidades como Anfavea (fabricantes) y Fenabrave (concesionarios) defienden el mantenimiento de las normas en nombre de la seguridad jurídica de las inversiones ya realizadas en la capilaridad de la red. Por otro lado, se cuestiona si la ley viola los principios constitucionales de libre empresa y protección del consumidor.
Sin embargo, el escenario en la STF no es sencillo. En una opinión emitida en 2025, la Fiscalía General (PGR) se expresó a favor de la constitucionalidad de la norma, sugiriendo que los cambios estructurales deberían proceder del Congreso Nacional y no del Poder Judicial. Sin embargo, si la STF decide anular los artículos que limitan la competencia, el mercado podría ver la aparición de revendedores multimarca y una nueva dinámica de precios en todo el país.