La encuesta de ValeCard apunta a un aumento generalizado impulsado por las tensiones en el Estrecho de Ormuz; Rio Grande do Sul registra el mayor salto nacional
Los precios del combustible registraron una nueva oleada de subidas en marzo, con el diésel S-10 liderando la presión inflacionista en el país. Según una encuesta de ValeCard, el combustible subió un 9,26% en la media nacional, de R$ 6,309 a R$ 6,893. La medida refleja directamente las tensiones en Oriente Medio y el cierre del Estrecho de Ormuz, la ruta por la que fluye aproximadamente el 20% del petróleo mundial.
Según Marcelo Braga, director de ValeCard, la escalada del conflicto ha incrementado los costes de importación y ha exigido ajustes para recomponer la paridad de precios. El impacto se sintió más agudamente en la región Sur, que concentró las mayores variaciones en Brasil, con aumentos de más de R$ 0,80 por litro en algunos estados.
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Rio Grande do Sul registró el mayor aumento porcentual del país (+13,75%), seguido de cerca por Santa Catarina (+13,52%) y Maranhão (+13,28%). En el sureste, São Paulo mostró un avance constante del 10,45%, con un litro medio alcanzando los R$ 6,873. En el extremo opuesto, Amapá registró la mayor caída nacional (-5,88%), con el precio medio más bajo para el diésel (R$ 6,671), mientras que Acre mantiene el valor más alto (R$ 7,211).
La gasolina siguió la tendencia y subió en 26 estados brasileños. El precio medio nacional avanzó un 3,78%, alcanzando R$ 6,706. El mayor cambio se produjo en Bahía, donde el combustible subió un 9,63%. Roraima fue la única unidad de la Federación que registró una disminución en el periodo (-0,78%).
El etanol, por otro lado, tuvo un aumento más moderado, del 1,30%, con una media nacional de R$ 4,847. A pesar del avance contenido, el combustible renovable perdió competitividad frente al derivado del petróleo. Según la metodología de ValeCard, el reabastecimiento con etanol solo es económicamente ventajoso en tres estados: Mato Grosso, Amapá y Roraima. En los demás, la relación de precios supera el 70% en comparación con la gasolina, lo que perjudica al consumidor.