Las lluvias intensas, el granizo y el calor excesivo aumentan los riesgos para la carrocería; El especialista en PPG señala medidas preventivas
El verano de 2026 supone un desafío adicional para los pilotos brasileños: la preservación de la pintura automovilística ante un escenario climático tan competitivo. Según el Instituto Nacional de Meteorología (Inmet), la temporada combina un calor intenso con volúmenes de lluvia que pueden superar los 400 milímetros, creando el ambiente ideal para el desgaste prematuro del barniz y la carrocería.
Ricardo Vettorazzi, director técnico de restauración de automóviles en PPG, explica que la oscilación térmica y la humedad requieren tácticas defensivas. La primera regla es sobre el aparcamiento: aunque la sombra de los árboles parece atractiva contra el sol, debe evitarse en días inestables debido al riesgo de ramas caídas, savia y suciedad. Vettorazzi también advierte sobre zonas cercanas a las obras donde la «niebla de pintura» y el polvo pueden adherirse a la carrocería.
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El uso de fundas para automóviles, muy popular en la actualidad, requiere precaución. El accesorio debe ser impermeable y usarse estrictamente cuando el vehículo esté limpio y seco. Cubrir el coche mientras aún está húmedo crea un efecto invernadero que provoca manchas irreversibles en la pintura. En higiene, el uso de champús con pH neutro es obligatorio, y los disolventes como la gasolina o el alcohol deberían prohibirse. Otro punto crítico son las heces de ave: debido a su acidez, deben lavarse inmediatamente con agua para evitar la corrosión.
Por último, la seguridad mecánica prevalece sobre la estética en casos extremos. Al mirar hacia zonas inundadas, la referencia es el centro de la rueda: si el agua supera este nivel, el motor no debe arrancarse. Además del riesgo de asfixia hidráulica, el agua contaminada de inundación es altamente corrosiva para la parte inferior del vehículo.