El estudio señala que los olores impregnados en la tapicería dificultan las negociaciones; El poliéster y la falta de ventilación son factores agravantes
Vender un coche de segunda mano va mucho más allá de la mecánica moderna y la carrocería sin abolladuras. Un factor invisible pero decisivo ha pesado en los bolsillos de los propietarios en el momento de la negociación: el olor. Según datos de Manheim — una de las mayores compañías de subastas de automóviles del mundo — los vehículos con olores desagradables en su interior sufren una devaluación media inmediata de aproximadamente R$ 1.700, además de dificultar drásticamente cerrar el acuerdo.
La lógica del mercado se basa en la «primera impresión». Los olores a cigarrillos, las mascotas, el moho o la comida podrida pueden alejar a los compradores en cuanto se abre la puerta, obligando a los minoristas a gastar cientos de dólares en procesos profundos de desinfección para recuperar el atractivo de los productos.
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La persistencia del mal olor tiene una explicación técnica. Según el portal especializado Fibre2Fashion, alrededor del 90% de los interiores de automóviles utilizan poliéster. Aunque es duradero y económico, este material sintético retiene fácilmente la humedad, creando un entorno ideal para la proliferación de bacterias y hongos, especialmente en coches que funcionan constantemente con las ventanas cerradas y el aire acondicionado encendido, lo que limita la circulación del aire.
En algunos casos, el problema es estructural. Hyundai, por ejemplo, ya ha tenido que lidiar con quejas sobre el SUV Palisade, cuyos reposacabezas emitían un fuerte olor debido a un defecto de fabricación en los materiales.
Para los olores superficiales causados por la suciedad acumulada, la recomendación es usar aspiradoras potentes (los modelos portátiles suelen ser insuficientes) y aplicar bicarbonato de sodio sobre las alfombras, dejándolo actuar durante 24 horas antes de retirarlo.
Sin embargo, cuando el olor se impregna en las fibras, las soluciones caseras fallan. En estos casos, los expertos recomiendan el uso de generadores de ozono — equipos comunes en hoteles que oxidan moléculas de olor. Sin embargo, el procedimiento requiere precaución y debe ser realizado por profesionales, ya que una exposición incorrecta al gas puede ser perjudicial para la salud y dañar componentes internos del vehículo.