El fabricante alemán utiliza situaciones críticas de tráfico real para perfeccionar los asistentes de conducción; El sistema es opcional y se centra en los "casos raros"
BMW ha iniciado un programa para recopilar datos de imagen y sensores en su flota de vehículos eléctricos i3 e iX3 para acelerar el desarrollo de sistemas de conducción autónoma y asistentes de seguridad. Lanzado en Alemania en abril de 2026, el proyecto utiliza situaciones reales de tráfico para “entrenar” algoritmos de inteligencia artificial, bajo la premisa de que la complejidad de las carreteras públicas ofrece escenarios más ricos que las simulaciones en un entorno controlado.
La estrategia se centra en los llamados “casos críticos”, situaciones raras o peligrosas que desafían los sistemas actuales. El motor no realiza grabaciones continuas; en su lugar, se activa mediante disparadores específicos de telemetría, como frenado de emergencia, maniobras evasivas o intervenciones repentinas de control de estabilidad. Cuando ocurre el evento, el vehículo registra imágenes de cámaras externas y datos como velocidad y ángulo de dirección.
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La monitorización está gestionada por el nuevo sistema operativo X de la marca, que prioriza el cumplimiento de las leyes de privacidad. Según el fabricante, la participación de los propietarios es voluntaria y el consentimiento puede revocarse en cualquier momento en la configuración del panel. Para garantizar el anonimato de terceros, el software aplica filtros automáticos que difuminan rostros y matrículas antes de que el archivo se transmita a través de la nube.

Una vez en los servidores de BMW, los datos se desvinculan del Número de Identificación del Vehículo (VIN), impidiendo el seguimiento del conductor original. La empresa planea ampliar la iniciativa a otros países europeos en los próximos meses, utilizando la información recopilada para perfeccionar asistentes como el frenado automático y el mantenimiento de carril.

Las mejoras resultantes de este aprendizaje automático serán devueltas a los usuarios mediante actualizaciones por aire, creando un ciclo de mejora continua basado en la experiencia colectiva de la flota. El objetivo final es que las intervenciones de seguridad sean menos intrusivas y más precisas para el conductor.