La discusión sobre la tributación de vehículos amenaza con retrasar la reforma fiscal y podría hacer que los brasileños paguen más impuestos sobre el consumo general
La incertidumbre sobre la recaudación del Impuesto Selectivo (IS) impuesto a los vehículos se ha convertido en el principal obstáculo técnico para el avance de la regulación de la Reforma Fiscal, según O Globo. Conocido como el “impuesto al pecado”, el impuesto tiene como objetivo desincentivar el consumo de bienes que sean perjudiciales para la salud y el medio ambiente.
Sin embargo, el debate actual pone de manifiesto una lucha de brazos dentro del gobierno federal sobre el nivel de flexibilidad de estas tasas — que suelen ser más altas en vehículos que emiten más contaminantes, como los SUV, las camionetas diésel y los vehículos deportivos.
Por un lado, el Ministerio de Desarrollo, Industria, Comercio y Servicios (MDIC) y los fabricantes de automóviles argumentan que el Ejecutivo tiene margen para calibrar las tarifas a lo largo del tiempo, como ocurre hoy con el IPI Verde. Por otro lado, los técnicos del Ministerio de Finanzas exigen que los valores se fijen estrictamente en la ley, garantizando rigidez y mayor previsibilidad fiscal.
Una solución filtrada entre bastidores propone que el Congreso Nacional establezca rangos con tarifas mínimas y máximas. La medida daría al gobierno un límite para cualquier ajuste, preservando la seguridad legal y las directrices de descarbonización del sector automovilístico a largo plazo.
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Sin embargo, la urgencia técnica choca directamente con el calendario político. La propuesta final debería entregarse en las próximas semanas al presidente Luiz Inácio Lula da Silva, quien será responsable de dictar el momento en que la enviará a la Legislatura. Tras bambalinas, las alas del gobierno aconsejan posponer la discusión hasta el periodo posterior a las elecciones. El principal temor es que, en un año electoral, los parlamentarios en busca de votos rechacen el desgaste de aprobar temas impopulares.
La regulación del Impuesto Selectivo se considera una parte clave del nuevo sistema fiscal, que está previsto que entre en vigor en 2027. Además de los vehículos, el impuesto se aplicará a artículos como bebidas alcohólicas, cigarrillos, apuestas y actividades extractivas de minerales. El equipo económico advierte que el retraso o vaciamiento del IS tiene un coste directo y amargo: sin esta recaudación, la tarifa estándar de la Contribución a Bienes y Servicios (CBS) tendrá que aumentarse para compensar las pérdidas, penalizando al consumidor de forma generalizada.