La propuesta quiere sustituir los valores fijos del Código de Tráfico por un cargo proporcional al modelo del coche; El sistema de puntos CNH no cambia
Un proyecto de ley en proceso en la Cámara de Diputados propone un cambio profundo en la forma en que se recaudan las multas de tráfico en el país. Según la propuesta, las infracciones dejarían de tener valores fijos, como ocurre hoy en día, y se calcularían en función de un porcentaje vinculado al precio de mercado del vehículo multado. Es un modelo ya adoptado en países del norte de Europa, por ejemplo.
La enmienda al Código de Tráfico brasileño (CTB), estipulada en el Proyecto de Ley 78/2025, pretende crear un cargo más justo y proporcional al ingreso presumido del conductor. Actualmente, el sistema de sanciones aplica una tabla estandarizada, dividida únicamente por la gravedad de la infracción. Una infracción muy grave, por ejemplo, conlleva una multa de R$ 293,47 para cualquier conductor, ya sea que posea un coche popular con décadas de uso o un vehículo utilitario de lujo recién salido del concesionario.
VÉASE TAMBIÉN:
El autor del texto, el diputado federal Kiko Celeguim (PT-SP), sostiene que el modelo actual castiga a los ciudadanos de forma desigual, cargando a los más pobres. “Aunque para los propietarios de coches de menor valor el impacto financiero de las multas puede ser extremadamente significativo, para los conductores de vehículos de lujo, la misma cantidad se vuelve burlosa”, argumentó el parlamentario en la justificación del proyecto.
Para hacer viable la medida, la definición de los porcentajes exactos y la actualización anual de la lista de precios de mercado de los vehículos estarían bajo la responsabilidad del Consejo Nacional de Tráfico (Contran). El texto también señala que las otras sanciones previstas en la ley vigente, como la adición de puntos al Permiso Nacional de Conducir (CNH) y los factores multiplicadores en caso de infracciones muy graves, permanecerán sin cambios.
Si es aprobada en el Congreso, la nueva base de cálculo requerirá regulación dentro de los 90 días posteriores a la sanción presidencial. Luego, los conductores y las agencias de control dispondrán de un periodo de 180 días para adaptarse antes de que la norma entre efectivamente en vigor. Actualmente, el asunto está pendiente de análisis en los comités de Tráfico y Transporte; Finanzas y Fiscalidad; y Constitución y Justicia (CCJ). Para convertirse en ley, depende de la aprobación en las plenarias de la Cámara y del Senado.