La operación atrapa a los distribuidores que se benefician de combustibles antiguos y notifica a marcas que dominan el 70% del mercado nacional
En una escalada para contener el abusivo aumento de los precios del combustible, un grupo de trabajo del gobierno federal multó y notificó, el miércoles (18), a algunos de los mayores distribuidores del país. La operación, centralizada en el Distrito Federal, reunió a la Policía Federal, la Agencia Nacional del Petróleo (ANP) y la Secretaría Nacional del Consumidor (Senacon), dirigida a la cúpula de la cadena del sector tras una serie de quejas por transferencias irregulares a las bombas.
A diferencia de los bombardeos del martes (17), que se centraron en gasolineras, la nueva ofensiva cerró el asedio contra los grandes proveedores. La ANP inspeccionó a seis distribuidores y multó a Raízen, Ipiranga y Masut por indicios claros de abuso de precios. En una acción paralela, Senacon notificó a Vibra (anteriormente BR), además de Raízen e Ipiranga, empresas que, juntas, representan alrededor del 70% del mercado nacional, según estrictas directrices del Código de Protección al Consumidor.
VÉASE TAMBIÉN:

La ofensiva gubernamental se desencadenó por quejas enviadas por agencias de protección al consumidor, como Procons, y por los propios propietarios de las gasolineras. Las investigaciones investigan dos prácticas perjudiciales principales: la venta de productos que habían sido comprados por distribuidores a precios antiguos, pero que se revendieron a valores ya ajustados, y la retención intencionada de existencias para especular y esperar nuevas subidas de precios.
Para el Ministerio de Justicia y Seguridad Pública (MJSP), la operación supone un nivel sin precedentes de integración entre las agencias de inspección, que también incluyen el Consejo Administrativo para la Defensa Económica (Cade) y el Servicio Federal de Hacienda.
Según el secretario nacional de Consumo, Ricardo Morishita, el régimen de libre mercado adoptado en Brasil no puede servir como escudo para prácticas depredadoras que asfixian el bolsillo del conductor. “Hay libertad de precios, pero no libertad de hacer daño. Cualquier exceso debe ser investigado y combatido rigurosamente”, enfatizó el secretario.
La ofensiva actual contra los gigantes del sector llega tras un paquete de emergencia lanzado por el gobierno federal la semana pasada, centrado específicamente en contener la escalada de los precios del diésel.
En un intento de proteger al sector del transporte y al consumidor final del impacto de las transferencias, el Ejecutivo anunció la exención de los impuestos sobre el combustible. Sin embargo, la exención de arancelario no llegó por sí sola: la medida fue acompañada de la emisión de una nueva resolución gubernamental que estableció directrices de inspección más estrictas.
El texto de la resolución fue diseñado precisamente para tipificar y facilitar el castigo a los distribuidores atrapados en prácticas de especulación de mercado o que cobran precios abusivos. La norma legal allanó el camino y brindó apoyo legal al grupo de trabajo que ahora está en las calles inspeccionando los inventarios y facturas de las empresas.