La tasa de fracaso se triplicó en seis años. En respuesta, el gobierno ha preparado un nuevo manual que aumenta el límite de puntos y permite un examen de coche automático
Obtener el Carné Nacional de Conducir se ha vuelto estadísticamente más difícil en Brasil. Entre 2019 y 2025, la tasa nacional de suspenso en exámenes prácticos de categoría B (coches) saltó de menos del 2% al 6,8%, según el Estado de S. Paulo. En las evaluaciones de motocicletas (categoría A), el índice alcanzó el 5,6%. El acelerado avance de los fracasos motivó al gobierno federal a promover una revisión exhaustiva del sistema de evaluación del país.
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Uno de los principales cuellos de botella del modelo anterior era la falta de uniformidad entre los estados, lo que convirtió la prueba en una ‘lotería’. Mientras que algunas regiones mantuvieron una alta tasa de aprobación, otras registraron fracasos cercanos al 40%, lo que evidencia la fuerte subjetividad de los evaluadores locales. Para resolver esta distorsión, la Secretaría Nacional de Tráfico (Senatran) lanzó el Manual Brasileño de Exámenes de Conducción de Vehículos sin precedentes, que establece directrices únicas para Detrans.
La nueva resolución aporta cambios prácticos cruciales para aliviar la tensión de los candidatos y corregir los excesos. Hubo un aumento significativo en el margen de error: ahora se permite acumular hasta 10 puntos en faltas durante el campo (antes, sumar más de tres puntos ya significaba la eliminación). La modernización del proceso también incluye el permiso esperado para realizar pruebas en vehículos con transmisión automática, adaptando la inspección a la realidad del mercado automovilístico actual.
La reformulación también alcanzó la etapa teórica, que sustituyó el exceso de burocracia por un currículo más pragmático, centrado en la conducción defensiva y los primeros auxilios. La implementación de exámenes teóricos digitales y clases en formato híbrido tiene como objetivo reducir el tiempo y los costes de todo el proceso.
La estrategia del gobierno es equilibrar el acceso a la cualificación con la calidad de la formación técnica. Al reducir las tasas y adoptar menos criterios punitivos de suspensión, se espera reducir el número de conductores que circulan descalificados por falta de recursos, promoviendo, a largo plazo, un tráfico más inclusivo y seguro.