Marca británica recortará 600 empleos en medio del impacto de los aranceles estadounidenses y la agresiva competencia china
El fabricante británico tradicional Aston Martin anunció una drástica reducción del 20% en su plantilla global. La medida se produce después de que la marca registrara un alarmante aumento en sus pérdidas, impulsado por la guerra arancelaria impuesta por Estados Unidos y el avance agresivo de los fabricantes chinos en el mercado. En la práctica, la reducción de personal supondrá el despido de unos 600 de los 3.000 empleados que actualmente forman el personal de la empresa.
El escenario refleja una crisis crónica a la que el fabricante de vehículos de lujo — inmortalizado en las pantallas de cine — lleva años enfrentándose. El estado financiero de 2025 puso de manifiesto la gravedad de la situación: la pérdida neta de la empresa se disparó un 52% respecto al año anterior, alcanzando la cifra de 493,2 millones de libras (equivalente a unos 3.420 millones de R$).

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En un comunicado oficial, el director ejecutivo del grupo, Adrian Hallmark, justificó que el segmento de lujo muy alto atravesó un año 2025 atípico y turbulento. Según el ejecutivo, el comportamiento de los consumidores de altos ingresos se ha retirado ante las incertidumbres macroeconómicas. Además, las crecientes tensiones geopolíticas y comerciales que involucran a potencias como Estados Unidos y China continúan reconfigurando el sector automovilístico.
Aston Martin se convirtió en uno de los fabricantes europeos más castigados por la política proteccionista agresiva de Donald Trump, que incluso elevó el impuesto sobre productos británicos al 27%. El impacto fue inmediato: entre abril y mayo, las exportaciones de la marca al lucrativo mercado norteamericano quedaron prácticamente paralizadas esperando un acuerdo bilateral. Solo en junio se reanudó el flujo, mediante una cuota anual máxima de 100 mil unidades y una tarifa renegociada del 10%.
Para 2026, la perspectiva de la junta sigue siendo cautelosa. La empresa proyecta un mercado automovilístico aún hostil y desafiante, presionado por la inestabilidad económica internacional, las fluctuaciones en la demanda global y el riesgo latente de nuevas represalias arancelarias.