Con los altos tipos de interés y la incertidumbre global, el sector del alquiler reduce la renovación de flotas, pero experimenta una explosión en la demanda de coches eléctricos
La Asociación Brasileña de Empresas de Alquiler de Coches (Abla) proyecta un escenario de precaución y posible retracción para el sector en 2026. Tras un agresivo ciclo de expansión que culminó en una inversión récord de R$ 79.300 millones el año pasado, las empresas de alquiler ahora están “pisando el freno”, según la web de AutoData. Se estima que el sector adquirirá alrededor de 620 mil vehículos nuevos a lo largo de este año, lo que supondría una caída del 1,4% en comparación con las 628,9 mil unidades adquiridas en 2025.
Esta medida refleja un ajuste estratégico ante una situación económica adversa. Aunque la flota total alcanzó la marca histórica de 1,7 millones de vehículos en el último bienio —con un crecimiento del 6,2% y una reducción de la antigüedad media de los coches a 16,4 meses—, el coste del capital se ha convertido en el principal cuello de botella para la continuidad de este ritmo de renovación.
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Según Paulo Miguel Júnior, vicepresidente de Abla, 2026 se presenta como un año “muy complicado”. Mantener el tipo de interés Selic en niveles altos, alrededor del 15%, encarece la financiación de flotas y comprime los márgenes de beneficio. En el ámbito externo, el conflicto en Irán ejerce presión sobre el precio de un barril de petróleo, elevando los costes operativos y el precio final de los automóviles, que ya operan a niveles récord.
Además de las variables financieras, el calendario anual impone desafíos logísticos. La coincidencia de las vacaciones largas, el periodo electoral y la Copa del Mundo debería cambiar drásticamente la dinámica de la demanda de alquileres a corto plazo. Estos eventos tienden a cambiar el enfoque del consumidor y pueden reducir los viajes de ocio, afectando directamente a los ingresos de las empresas de alquiler en capitales y centros turísticos.
A pesar del descenso del volumen total, el sector observa una transformación acelerada en la matriz energética de la flota. La entrada agresiva de marcas chinas ha obligado a los fabricantes tradicionales de automóviles a revisar las políticas de precios, favoreciendo la diversificación de carteras. En 2025, el número de vehículos eléctricos nuevos en las empresas de alquiler aumentó un 160%. Esta tendencia está impulsada por los impulsores de aplicaciones, que buscan modelos híbridos y eléctricos para mitigar el aumento de los combustibles fósiles y garantizar la viabilidad financiera de sus operaciones.