Partnership utiliza la ingeniería de la F1 para crear refuerzo de fibra de carbono que aumenta la rigidez del clásico 911 en un 175%
Singer Vehicle Design, un reconocido restaurador de coches clásicos, recurrió a Red Bull Advanced Technologies para resolver una carencia crónica de los modelos descapotable Porsche 911: la baja rigidez torsional. Gracias al uso de la ingeniería aplicada a la Fórmula 1, la asociación logró transformar la dinámica de conducción de las versiones Cabriolet y Targa de la generación 964, históricamente obstaculizadas por la ausencia de un techo fijo.
En vehículos sin estructura superior, la conexión entre los ejes delantero y trasero está comprometida, lo que resulta en un chasis susceptible a torceras excesivas durante curvas o en pavimento irregular — un fenómeno conocido en ingeniería como scuttle shake. Para mitigar este comportamiento sin restar carácter al vehículo, la tecnología de las vías era fundamental.
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La respuesta de Red Bull al dilema estructural fue el desarrollo de un kit compuesto por 13 piezas de fibra de carbono, diseñado para reforzar los puntos nerviosos del chasis sin alterar la arquitectura original del coche. El resultado práctico fue un aumento significativo del 175% en la rigidez torsional. El gran mérito del proyecto, sin embargo, reside en la relación peso-potencia: el refuerzo estructural se obtuvo con un aumento de masa irrelevante, preservando la agilidad que consagró los modelos restaurados por Singer.




Con la estructura estabilizada, la dinámica del vehículo cambia radicalmente. La carga generada en maniobras bruscas ya no se disipa por la deformación de la carrocería y ahora es correctamente absorbida por el conjunto de suspensión y los neumáticos. Según Red Bull, este cambio permite que los modelos descapotable ofrezcan, por primera vez, una precisión de dirección y eficiencia de frenado equivalentes a las de los coupés hardtop, eliminando el “abismo dinámico” que existía entre las configuraciones.