Startup respaldada por gigantes del automóvil decide aprovechar los drones militares en medio de la lenta venta de vehículos eléctricos
La startup estadounidense Sion Power, con sede en Arizona y liderada por la exejecutiva de General Motors Pamela Fletcher, ha confirmado un cambio estratégico radical en su negocio. La empresa ha decidido suspender temporalmente sus planes para el sector automovilístico y redirigir su enfoque principal hacia las industrias aeroespacial y de defensa. El cambio refleja el escenario global actual: aunque la adopción de vehículos eléctricos se ha ralentizado en Estados Unidos y las políticas de incentivos han cambiado bajo la administración de Donald Trump, el conflicto con Irán ha impulsado urgentemente la demanda del gobierno estadounidense de tecnologías militares avanzadas.
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La gran apuesta de Sion Power se llama Licerion HE. Es una celda de batería de litio-metal diseñada para superar a las tradicionales baterías convencionales de iones de litio tanto en ligereza como en capacidad de suministro de potencia. Al alcanzar una densidad energética de más de 500 Wh/kg —un salto significativo respecto a los habituales 300 a 350 Wh/kg de la tecnología actual— , estas celdas se convierten en el componente ideal para drones de alta autonomía, misiles y sistemas autónomos que dependen de equipos compactos.
La transición también se justifica por las diferencias técnicas de cada mercado. A diferencia de los coches eléctricos, que requieren baterías capaces de soportar cientos de ciclos diarios de recarga a lo largo de los años, el sector militar da prioridad a baterías rápidas e intensas. En estas aplicaciones de defensa, las celdas funcionan con pocos ciclos (de 1 a 20), pero deben asegurar una larga vida útil en estantería,