El gobierno de EE. UU. adopta algoritmos para identificar fraudes en licencias comerciales; en Brasil, el enfoque de la tecnología es la seguridad vial
El gobierno de Estados Unidos ha anunciado una nueva ofensiva tecnológica en el sector del transporte, esta vez no para desarrollar vehículos autónomos, sino para supervisar a los humanos que aún los conducen. El Departamento de Transporte local (DOT) ha confirmado que utilizará inteligencia artificial y análisis masivo de datos para identificar empresas que contratan conductores extranjeros ilegalmente.
El objetivo central de la medida es económico y laboral: según Steven Bradbury, subsecretario del Departamento de Transporte (DOT), la práctica de emplear conductores indocumentados o con licencias fraudulentas ha «robado el almuerzo» a conductores de camiones estadounidenses, ejerciendo presión a la baja sobre los salarios de esta categoría. La tecnología se utilizará para escanear bases de datos de licencias y empleo, buscando patrones de fraude que de otro modo pasarían desapercibidos para los inspectores humanos.
La iniciativa forma parte de un paquete más amplio de desregulación de la actual administración estadounidense, que busca eliminar las normas antiguas mientras endurece la aplicación de la legalidad laboral.
Mientras que en Estados Unidos la IA asume el papel de «policía fronteriza» administrativa, en Brasil la tecnología ya se utiliza ampliamente, pero con un enfoque en la seguridad operativa y la prevención de accidentes. Esto se debe a que las grandes compañías nacionales han adoptado sistemas de monitorización activa que funcionan como copilotos digitales.
A diferencia del modelo estadounidense, que analiza documentos, la aplicación brasileña se centra en el comportamiento dentro de la cabina. Las cámaras con visión por ordenador monitorizan el rostro del conductor en tiempo real para detectar signos de fatiga, uso del teléfono móvil o falta de cinturones de seguridad.
JBS, a través de su portador TRS, es uno de los principales ejemplos de esta aplicación. La empresa ha equipado unos 1.500 camiones con sensores que emiten alertas audibles al identificar conductas de riesgo, como el uso de teléfonos móviles. Según datos recientes de la compañía, el sistema ayudó a reducir en un 20% las alertas de fatiga por kilómetro recorrido en su flota.
Otro gigante que invierte fuertemente en tecnología es Raízen, el mayor productor de etanol del país. La empresa utiliza desde gafas inteligentes para pruebas de fatiga previa al viaje hasta telemetría avanzada para monitorizar la conducción. En las autopistas de Brasil, la agencia también está probando radares con IA capaz de multar a conductores que manejan teléfonos móviles, reforzando que el asedio digital es una tendencia irreversible y global.