El gobierno autoriza a las compañías petroleras a aumentar el uso de biocombustibles para evitar su traslado a los consumidores; El gobierno sigue la tendencia adoptada por Brasil
El gobierno argentino autorizó la expansión de la mezcla de etanol en la gasolina como estrategia para mitigar el impacto de la apreciación internacional del petróleo en el mercado nacional. La medida permite a las compañías petroleras aumentar el porcentaje de biocombustibles del actual 12% hasta el 15%, de forma opcional.
La decisión mantiene sin cambios el porcentaje mínimo obligatorio, pero otorga autonomía a las empresas para ajustar la composición del combustible según las condiciones del mercado. En la práctica, la flexibilidad reduce la dependencia de los productos petrolíferos y actúa como un amortiguador frente a las fluctuaciones de precios en las refinerías, en un momento de incertidumbre global.
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Para hacer viable el cambio técnico, la Secretaría de Energía argentina también elevó el límite de oxígeno permitido en la gasolina al 5,6%, un índice directamente vinculado a la presencia de etanol. La medida no cubre el diésel, que sigue con la mezcla obligatoria de hasta un 20% de biodiésel, según la legislación vigente en el país vecino.
Según el comunicado oficial, la medida busca proteger a la economía argentina de los efectos de las tensiones geopolíticas en Oriente Medio, que han ejercido presión sobre el precio de un barril de petróleo Brent. Además del factor económico, el gobierno señala que el aumento del octano proporcionado por el etanol mejora la eficiencia de la combustión y reduce las emisiones de monóxido de carbono, en línea con los objetivos medioambientales.
La iniciativa argentina llega mientras Brasil consolida niveles aún más altos de mezcla. Desde 2025, la gasolina brasileña contiene un 30% de etanol, y el Ministerio de Minas y Energía está coordinando pruebas para elevar la tasa al 35%. El programa brasileño, que prevé inversiones de 30 millones de R$, evalúa los impactos a largo plazo en el rendimiento de los motores y la eficiencia energética de la flota nacional, bajo fuertes críticas de entidades del sector.