Los pioneros de Tesla, el Model S y el Model X, ya no se venden bien; la jubilación abre espacio en la fábrica de la marca en California para la fabricación de robots
En un cambio estratégico que indica la transformación de Tesla de fabricante de automóviles a empresa de inteligencia artificial, el CEO Elon Musk anunció el fin de la producción de los modelos Model S y Model X.
La decisión llega en un momento crítico: Musk calificó la medida como una «despedida honorable» de los veteranos de la flota, lanzada en 2012 y 2015, respectivamente. Aunque han sido vitales para consolidar la marca en el segmento premium, los datos recientes han hecho que su continuidad sea insostenible frente a los nuevos objetivos de la empresa.

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La justificación del cierre es puramente pragmática. El año pasado, el Model S sedán y el Model X SUV sumaron unas 56.000 entregas, lo que representa un mísero 3% del volumen total de Tesla. El mercado estaba dominado por los modelos de entrada Model 3 y Model Y, que representaban el 97% de las ventas.

Además de la baja representatividad en las ventas, el contexto financiero pesaba. El anuncio llegó tras el informe de resultados del cuarto trimestre, que reveló la primera caída anual en ingresos en la historia de la empresa y una caída del 4% en las acciones tras el cierre del mercado. Con precios que oscilan entre 95.000 y 100.000 dólares, los modelos de lujo han perdido relevancia a escala industrial a la que aspira Musk.
El vacío que dejaron los coches en Fremont se llenará con una apuesta audaz. La planta sufrirá una reconfiguración completa para fabricar Optimus. El objetivo de Musk es ambicioso: producir más de 1 millón de unidades del robot humanoide al año.
Según el ejecutivo, la tercera generación del robot ya ha finalizado su diseño y debería presentarse oficialmente en el tercer trimestre de 2026. Tesla planea aumentar el número de empleados en California para apoyar esta nueva línea de montaje, que requerirá una cadena de suministro distinta a la del automóvil. En opinión de Musk, el futuro de la empresa ya no está en cuatro ruedas, sino en la robótica bípeda autónoma.
