El uso de dobles de riesgo y auriculares Bluetooth para engañar en pruebas teóricas y prácticas creció un 47% en un año, según la agencia oficial
La crisis en la emisión de permisos de conducir en el Reino Unido ha generado un efecto secundario peligroso: una explosión en el número de trampas en exámenes teóricos y prácticos. Ante pruebas complicadas y una lista de espera que llega a los cinco meses para conseguir una cita, los candidatos han recurrido a métodos ilegales, que van desde el uso de tecnología espía hasta la contratación de «dobles» para realizar las pruebas.
Los datos de la DVSA (Agencia Británica de Normas de Conductores y Vehículos) revelan que se registraron casi 2.900 intentos de fraude en Inglaterra, Escocia y Gales en el año terminado en septiembre de 2025. La cifra representa un aumento del 47% en comparación con los 12 meses anteriores.
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El método más común, identificado en más de 1.100 casos, consiste en el uso de auriculares Bluetooth conectados a teléfonos móviles ocultos, lo que permite a terceros dictar las respuestas durante el examen teórico. Sin embargo, el mercado ilegal ha evolucionado hacia la sustitución física del candidato.
Hubo más de 1.000 intentos de tergiversación en exámenes teóricos y casi 650 en exámenes prácticos de conducción. Los estafadores profesionales cobran una prima por el servicio: un «doble de riesgo» puede recibir hasta £2,000 (aproximadamente R$ 15,6 mil) por aprobación. En un caso emblemático, un hombre fue condenado a ocho meses de prisión tras admitir haber realizado exámenes en lugar de otros candidatos en 12 ocasiones.
La raíz del problema es el cuello de botella en el sistema, agravado desde la pandemia y por la acción de bots que reservan franjas horarias en masa para su reventa. El gobierno británico admite que el retraso de pruebas podría no eliminarse antes de finales de 2027.
Para los expertos en seguridad vial, la tendencia es alarmante. La aprobación de conductores no cualificados por medios fraudulentos aumenta directamente el riesgo de accidentes graves, además de afectar a los costes de los seguros y a la seguridad legal en el tráfico.