El fabricante alemán alcanza un hito histórico en 2025 impulsado por la llegada del Macan eléctrico y la fuerza de los híbridos
En un movimiento que señala un cambio estructural en el mercado de lujo, Porsche cerró 2025 con un hito sin precedentes en su historia: por primera vez, el fabricante vendió más vehículos electrificados que modelos alimentados exclusivamente por combustión en el continente europeo.
El resultado refleja la aceleración de la transición energética de la marca alemana, que logró superar la barrera del 50% en la mezcla de ventas en la región, contrariamente a quienes pensaban que el segmento de coches de lujo resistiría la electrificación por más tiempo.
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A diferencia de lo observado en años anteriores, el rendimiento no se apoyó solo en híbridos. La llegada del nuevo Macan eléctrico a los concesionarios y la actualización a mitad de vida del Taycan fueron fundamentales para obtener los números. La estrategia de Porsche de ofrecer el Macan — su SUV más vendido — en una versión puramente eléctrica fue equilibrada para que los modelos eléctricos e híbridos superaran a los tradicionales 911 y 718 de gasolina.
Aun así, los híbridos enchufables, especialmente las versiones E-Hybrid del Cayenne y Panamera, han mantenido un papel relevante como tecnología de transición, sirviendo al consumidor que busca rendimiento deportivo sin depender totalmente de la infraestructura pública de carga.

El rendimiento europeo en 2025 sirve como validación del objetivo global de Porsche: entregar más del 80 % de sus nuevos vehículos con tren motriz eléctrico para 2030. Sin embargo, el fabricante se mantiene cauteloso y condiciona el cumplimiento total de este objetivo a la demanda de los clientes y al desarrollo de infraestructuras de carga en otras regiones fuera de Europa.
A pesar del liderazgo de los vehículos electrificados en el Viejo Continente, la marca reitera que la «dinámica de conducción» sigue siendo una prioridad, independientemente de la propulsión. Para los próximos años, se espera que la tecnología de baterías de estado sólido y la expansión de la red de carga ultrarrápida consoliden esta tendencia también en los mercados emergentes y en América.