Las pruebas en simulador revelan que el cerebro no soporta bien pantallas táctiles simultáneas y conducción; la industria busca soluciones de IA
La masificación de las pantallas táctiles ha transformado radicalmente el interior de los automóviles, sustituyendo la retroalimentación táctil de los botones físicos por menús digitales para funciones esenciales, como el control climático y el audio.
Sin embargo, esta modernización afecta a la seguridad vial. Un estudio realizado por la Universidad de Washington (UW), en colaboración con el Toyota Research Institute, señala que el problema va más allá de apartar la vista de la carretera: la tecnología genera una sobrecarga cognitiva que compromete la estabilidad del vehículo.
Recientemente publicada, la investigación se centró en la multitarea y la distracción, analizando cómo el cerebro gestiona la conducción mientras opera interfaces complejas.
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Para medir el impacto real, los investigadores utilizaron un simulador de conducción de alta fidelidad equipado con una pantalla de 12 pulgadas. Los participantes fueron sometidos a la «tarea N-back», una prueba psicológica que requiere memoria y razonamiento continuo, simulando la atención dividida.
Sensores avanzados monitorizaban la dilatación de las pupilas, el punto focal de la mirada y la precisión de los dedos. Los resultados generaron un escenario preocupante:
«Las pantallas táctiles son omnipresentes hoy en día, por lo que es fundamental entender cómo la interacción con ellas afecta a la potencia de procesamiento del conductor», dijo Jacob O. Wobbrock, profesor de la Escuela de Información de la Universidad de Washington y coautor del estudio.
La conclusión de los investigadores no sugiere el fin de las pantallas, sino un cambio de enfoque. El estudio propone el uso de la «computación afectiva» e Inteligencia Artificial para crear interfaces adaptativas. La idea es que el coche utilice sensores en el volante y seguimiento ocular para identificar cuando el conductor está sobrecargado.
En estos momentos críticos, el sistema podría simplificar automáticamente la interfaz bloqueando notificaciones no esenciales o aumentando el tamaño de los botones virtuales. El reto para la industria ahora es equilibrar la sofisticación digital con la ergonomía cognitiva, asegurando que la tecnología ayude, no compita por la atención del conductor.