General Motors planea reducir las pérdidas en el sector eléctrico en 1.500 millones de dólares estadounidenses convirtiendo fábricas para producir modelos de gasolina
General Motors (GM) proyecta una reducción significativa en el volumen de producción de sus vehículos eléctricos para el año 2026. Esta decisión va acompañada de fuertes ajustes financieros y cambios estratégicos en la cadena de montaje, motivados por un escenario económico y político cambiante.
Aunque la directora ejecutiva Mary Barra reitera la convicción de la empresa en la tecnología eléctrica a largo plazo, el enfoque inmediato del fabricante está en la rentabilidad garantizada por los motores de combustión interna.
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En 2025, GM informó de un impacto financiero puntual de 7.600 millones de dólares debido a cargos relacionados con el sector eléctrico. La empresa registró gastos multimillonarios con la cancelación de contratos con proveedores y la descontinuación de la furgoneta eléctrica BrightDrop.
Para 2026, la estrategia pretende reducir las pérdidas hasta en 1.500 millones de dólares estadounidenses (algo cercano a 8.200 millones de R$) mediante ajustes como la producción exclusiva de coches de gasolina en algunas fábricas, motivados por el fin de los créditos fiscales en EE. UU. Además, GM ha elevado su perspectiva de beneficios para 2026 hasta 15.000 millones de dólares, impulsada por las fuertes ventas de camionetas pick-up y SUVs de combustión. A pesar de los recortes, la marca logró ser la segunda líder en ventas de vehículos eléctricos en EE. UU., con unas 170.000 unidades entregadas.
A pesar de la caída en la producción, el Equinox EV se ha consolidado como un éxito en el mercado, siendo el tercer coche eléctrico más vendido en Estados Unidos por ofrecer una autonomía de más de 507 km a un precio asequible. Para mantener su competitividad en el segmento de entrada, GM mantiene la planificación para el lanzamiento del nuevo Chevy Bolt 2027, con un precio inicial estimado inferior a 30.000 dólares estadounidenses (unos 165.000 r$).

Al recalcular la ruta, GM demuestra que está priorizando la salud financiera y la demanda real del consumidor estadounidense a corto plazo. Al convertir fábricas y reducir el volumen de vehículos eléctricos, el fabricante busca un equilibrio que le permita financiar la futura transición tecnológica sin comprometer los márgenes de beneficio actuales, respaldados por los modelos tradicionales que aún dominan la preferencia del mercado.