Con acceso a la fábrica de Volvo y asociación con Google, Geely prepara el terreno para vender sus propios coches en suelo estadounidense
El fabricante chino Geely está considerando lanzar sus propias marcas en el mercado estadounidense, en una medida que desafía las barreras comerciales de Washington y aumenta la presión sobre la industria automovilística local. Según Ash Sutcliffe, responsable de comunicaciones globales del grupo, el anuncio oficial de la entrada en el país debería tener lugar en los próximos años, aunque el formato de la operación aún está en proceso de análisis.
Propietaria de un amplio portafolio que incluye vehículos eléctricos, híbridos enchufables y modelos de combustión, la empresa está considerando introducir marcas como Zeekr y Lynk & Co a los consumidores estadounidenses. Sin embargo, la estrategia difiere de la de otros rivales asiáticos: Geely ya ha entrado en Estados Unidos a través del control de Volvo de Suecia, adquirido en 2010.
VÉASE TAMBIÉN:

La penetración del grupo en el país ya es visible en asociaciones estratégicas. Waymo, la división de vehículos autónomos de Alphabet (Google), utiliza robotaxis fabricado por Zeekr en Estados Unidos. Sutcliffe no descartó la posibilidad de utilizar la planta de Volvo en Carolina del Sur para producción local, aunque un portavoz de la marca sueca dijo que, por ahora, no hay planes para compartir la línea de montaje.
Sin embargo, el panorama político es adverso. Además de los aranceles punitivos sobre los coches fabricados en China, Washington planea prohibir el uso de software chino en vehículos conectados a partir de 2027. A pesar de las restricciones y la incertidumbre generadas por una nueva administración Trump, Geely afirma que cumplirá con la normativa.

Para los analistas de mercado, la audacia de China pone de manifiesto la vulnerabilidad de los fabricantes tradicionales. Dan Ives, director de Wedbush Securities, evalúa que existe una ventana de oportunidad para los vehículos eléctricos chinos en Estados Unidos. El diagnóstico lo comparte Jim Farley, CEO de Ford, quien ya ha clasificado el desarrollo técnico chino como una «amenaza existencial» y está preparando una camioneta eléctrica de 30 dólares estadounidenses para intentar contener a la competencia.
La reacción política ya ha comenzado. El senador republicano Bernie Moreno, aliado de Trump, clasificó la posible entrada de Geely como un riesgo para la industria nacional. A medida que el debate se intensifica en Washington, los chinos avanzan: BYD superó a Tesla en ventas globales de vehículos eléctricos, y Geely informó de un aumento del 59% en el beneficio neto en el último trimestre, elevando su objetivo anual a tres millones de vehículos.