Con la promesa de hacer que conducir sea más barato, el programa del gobierno federal supera barreras legales y concentra el 97% de las solicitudes de nuevos permisos de conducir.
En poco más de un mes de vigencia, el programa CNH do Brasil — que facilitó la obtención del carné de conducir — registró a casi 2 millones de brasileños que comenzaron el proceso exclusivamente a través de la solicitud del gobierno federal.
Los datos, publicados este viernes (2) por el Ministerio de Transporte, muestran el vaciamiento de contadores físicos: mientras la aplicación concentró 1,8 millones de solicitudes, el Detrans solo añadió 57.000 solicitudes en el mismo periodo.
El estado de São Paulo lidera el ranking de solicitudes, con más de 320 mil procesos abiertos, seguido de Minas Gerais (193 mil) y Río de Janeiro (168 mil). La digitalización del servicio, uno de los principales estandartes de la gestión del ministerio, busca reducir los costes para los ciudadanos —que en algunos estados alcanzaron los 5 mil R$— y reducir la burocracia en el acceso al documento.
Otro pilar del programa, la figura del instructor autónomo, también gana fuerza: según el ministerio, 47.658 profesionales ya han obtenido la certificación para impartir clases prácticas sin un vínculo obligatorio con autoescuelas tradicionales. La medida pretende replicar modelos adoptados en Estados Unidos y Reino Unido, centrándose en la evaluación final en detrimento de la carga de trabajo asumida en los centros de formación.
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La estabilidad del sistema quedó garantizada tras una batalla legal a finales de 2025. En una decisión dictada en diciembre, el Tribunal Federal confirmó la validez del programa CNH do Brasil en todo el territorio nacional, rechazando demandas que cuestionaban la legalidad de las nuevas normas y la supresión de las medidas presenciales obligatorias en los Centros de Formación de Conductores (CFC).
Para el gobierno, la alta demanda confirma el diagnóstico de que el modelo anterior, centrado en hacer obligatorias las autoescuelas, estaba agotado y excluía a la población de bajos ingresos. Se espera que la competencia de los instructores independientes ejerza presión a la baja sobre los precios del mercado durante todo 2026.