Ahora, los candidatos también pueden realizar el examen de conducir en coches automáticos, reflejando el cambio en el perfil de la flota de vehículos en Brasil
El tradicional examen de baliza, en una zona delimitada por estacas —considerado uno de los momentos más tensos para quienes buscan obtener el Carné Nacional de Conducir (CNH)— ya no es obligatorio en São Paulo.
El DMV-SP, tras lo que también se hizo en Amazonas, Espírito Santo y Mato Grosso do Sul, ha implementado cambios significativos en el proceso de evaluación desde el pasado lunes (26). Los cambios cumplen con la resolución 1.020 del Consejo Nacional de Tráfico (Contran) y buscan modernizar el sistema.
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La principal novedad es la sustitución de la maniobra técnica entre puentes por una situación real de tráfico. El objetivo, según la agencia, es centrarse en la dinámica de la circulación y reducir el «enlucido» de la prueba.
La extinción de las apuestas no significa que el candidato no necesite saber aparcar. La diferencia es que, ahora, el examinador pedirá al conductor que aparque el vehículo en una vía pública, junto a la acera, simulando la vida diaria de las calles. La evaluación priorizará el comportamiento del conductor en los giros, la interacción con peatones y otros vehículos, anteponiendo la seguridad vial a la precisión de una maniobra aislada.

Otro cambio relevante es la democratización de la transmisión automática: anteriormente restringida a categorías específicas (como PwD), se liberó el uso de vehículos sin pedal de embrague para todos los candidatos. La medida responde a la actualización de la flota nacional, donde la presencia de coches automáticos crece anualmente, haciendo que el dominio del embrague manual sea una competencia menos universal que hace décadas.
Sin embargo, la simplificación se encuentra con resistencia. La Asociación de Centros de Formación de Conductores de São Paulo (Acesp) ve la medida con cautela. Para la entidad, el fin de la baliza tradicional puede comprometer la formación técnica, argumentando que la maniobra entre pilotes es esencial para que el conductor desarrolle conciencia espacial y control del coche a baja velocidad.
Aunque el DMV defiende la reducción de la burocracia, las autoescuelas advierten del riesgo de poner a conductores en la calle menos preparados para situaciones de espacio restringido.