Empresa noruega encargará el primer buque de carga del mundo impulsado por amoníaco

Con la tecnología y la construcción finlandesas en China, el proyecto pone a prueba la viabilidad de una descarbonización radical en el sector marítimo

Buque propulsado por amoníaco para ser utilizado en el transporte sostenible entre Noruega y Europa (Foto: Skarva | Divulgación)
Por Júlia Haddad
Publicado el 11/02/2026 a las 10:00
Actualizado el 11/02/2026 a las 10:40

En un movimiento pionero hacia la descarbonización del transporte marítimo global, el exportador noruego Viken AT Market ha encargado la construcción de lo que se espera sea el primer buque maderero movido a amoníaco del mundo. La iniciativa, que une la tecnología finlandesa y la construcción china, representa una prueba práctica crucial para la viabilidad de los combustibles alternativos a escala comercial.

El buque, cuyo lanzamiento está previsto para el próximo año, estará equipado con un motor multicombustible desarrollado por Wärtsilä, una referencia mundial en propulsión naval. El proyecto, firmado por Skarv Shipping Solutions, se ejecutará en el astillero Huanghao en China. La estrategia se centra en el transporte de madera entre la costa de Noruega y Europa continental, una ruta corta que favorece la adopción de tecnologías experimentales.

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Según Skarv, el carguero no fue diseñado para cruces transoceánicos a alta velocidad, sino optimizado para la eficiencia a bajas velocidades regionales. Este enfoque pragmático pretende mitigar los riesgos técnicos iniciales permitiendo a la industria evaluar el rendimiento del amoníaco bajo condiciones logísticas reales antes de una eventual expansión a rutas globales.

Compuesta químicamente por tres átomos de hidrógeno y un átomo de nitrógeno, el amoníaco destaca por no emitir carbono durante su combustión directa. Sin embargo, la tecnología actual de Wärtsilä aún no ofrece operación de “emisiones absolutas cero”. El sistema requiere una pequeña cantidad de combustible piloto —normalmente diésel u otro aceite convencional— para iniciar la combustión y mantener la estabilidad del motor, en una limitación técnica que la ingeniería marina aún está intentando superar.

A pesar de esta advertencia, los avances ambientales proyectados son significativos. Las estimaciones indican que el nuevo motor puede reducir las emisiones de gases de efecto invernadero entre un 85% y un 90% en comparación con los barcos alimentados por fuelóleo pesado. Por otro lado, el uso de la sustancia presenta nuevos desafíos, como la necesidad de sistemas de reducción catalítica selectiva (SCR) para neutralizar los óxidos de nitrógeno (NOx) generados durante la combustión, además de estrictos protocolos de seguridad debido a la toxicidad del compuesto.

Sin previsión de una adopción masiva a corto plazo, el proyecto de Viken funciona como un laboratorio flotante. El éxito de este esfuerzo podría marcar el ritmo de la transición energética en los Mares del Norte, estableciendo el amoníaco no solo como un químico industrial, sino como un vector energético viable para el futuro del transporte marítimo.

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