El compacto eléctrico abandona los controles táctiles al 100% tras las críticas y trae un "huevo de pascua" que simula el salpicadero del Golf de los años 80
Volkswagen reveló el lunes (5) las primeras imágenes oficiales del interior del Polo ID. El modelo marca el debut del nuevo lenguaje de diseño «Pure Positive» y representa un cambio significativo en la estrategia de la marca: el compacto eléctrico invierte la apuesta total por las pantallas táctiles para reintroducir los controles físicos, satisfaciendo así las demandas globales de los clientes por una mayor usabilidad.
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El principal cambio en la cabina de ID. Polo es lo que el mercado interpreta como una «corrección ergonómica de rumbo». Esto se debe a que, tras críticas recurrentes sobre la dificultad de usar controles táctiles en modelos anteriores de la familia ID, el fabricante alemán recuperó los botones físicos. La nueva disposición incluye una regla de botón dedicada exclusivamente al control climático y luces de emergencia, situada justo debajo de la pantalla central.
En la consola central, entre el cargador del smartphone y los portavasos, se introdujo un controlador rotativo físico para el sistema de audio, que permitía ajustar el volumen sin apartar la vista de la carretera. El volante multifunción también incorpora botones con retroalimentación háptica, sustituyendo las superficies táctiles que generaban activaciones accidentales.

A pesar del atractivo analógico en los controles, la cabina sigue siendo digital. El conjunto consta de un panel de instrumentos de 10,25″ y un nuevo centro multimedia de 12,9″. El sistema promete menús más organizados e intuitivos.
El paquete tecnológico incluye la nueva generación de Travel Assist, capaz de reconocer luces rojas y señales de «Stop», además de permitir conducir con un solo pedal. El sistema de iluminación ID. Light también se ha ampliado, extendiéndose ahora a las puertas defronteras para crear alertas visuales periféricas.

Para crear un vínculo emocional, el ID. Polo apuesta por la nostalgia con la función «Modo Retro». Cuando se activa mediante un botón en el volante, el panel digital cambia completamente su ortografía para mostrar mandos analógicos idénticos a los del Golf de primera generación, un icono de los años 80.
La funcionalidad refuerza la estrategia de Volkswagen de conectar la electrificación con su patrimonio histórico. El acabado interior sigue la propuesta de elevar el nivel del segmento, utilizando materiales reciclados y superficies táctiles blandas, buscando ofrecer la sensación de un vehículo de categoría superior en un compacto urbano.