Una encuesta de Creditas Seguros señala que las políticas para mujeres superaron la media; Volkswagen Polo y Hyundai HB20 registran precios más competitivos
El coste del seguro de automóvil en Brasil registró un aumento medio del 15% en los dos primeros meses de 2026, impulsado por una combinación de inestabilidad económica y cambios técnicos en la flota nacional. Según una encuesta de Créditos Seguros, el reajuste no fue uniforme entre géneros: mientras que el perfil masculino aumentó un 14%, el público femenino experimentó un incremento del 16% en ese periodo.
VÉASE TAMBIÉN:
Expertos del sector señalan que los precios se han visto gravemente afectados por la apreciación del dólar, lo que hace que importar componentes sea más caro. A esto se suma el aumento de las reclamaciones en las áreas metropolitanas y el complicado escenario internacional —incluyendo tensiones en Oriente Medio y la volatilidad de los tipos de interés— factores que incrementan la prima necesaria para cubrir el volumen de reclamaciones.
A pesar de la tendencia al alza, los modelos populares mantienen valores competitivos. Para hombres, el Volkswagen Polo Comfortline TSI tuvo la media más baja (R$ 2.231,06). Entre las mujeres, el Hyundai HB20 Sense Plus fue el punto culminante del ahorro, con una media de R$ 2.591,65. La expectativa del mercado es que los precios se estabilicen a medida que la red de asistencia técnica para nuevos participantes madure.
El BYD Dolphin Mini se ha convertido en un ejemplo emblemático del aumento de costes, con medias de R$ 3.974,27 para hombres y R$ 5.834,30 para mujeres. La disparidad refleja la complejidad de la logística de piezas para un modelo de alto volumen con una red de reemplazo aún en expansión en Brasil.

Además de la logística, la ingeniería de vehículos eléctricos (VE) supone costes adicionales. Las reparaciones post-colisión requieren la inactivación del sistema de alta tensión por técnicos especializados para mitigar riesgos de incendio o descargas eléctricas. La necesidad de equipos específicos para la calibración por software y el manejo seguro de baterías son costes operativos que acaban trasladándose directamente al consumidor final en las pólizas de seguro.