El fin de la producción del Nissan Versa en EE. UU. marca el fin de los vehículos nuevos por debajo de los 20.000 dólares, obligando a los consumidores a recurrir al mercado de segunda mano
La industria automovilística estadounidense ha alcanzado un hito simbólico —y costoso— para el consumidor. Con el fin de la producción del Nissan Versa para el mercado norteamericano, se descontinuó el último coche de cero kilómetros vendido en el país por menos de 20 mil dólares estadounidenses (unos R$ 116 mil en conversión directa). La decisión consolida un cambio estructural en el sector, transformando la movilidad asequible en un elemento de escasez.
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La desaparición del Versa, que comenzó en 17.190 dólares, crea un vacío inmediato en la lista de precios. La posición de «vehículo más barato» de Estados Unidos la ocupa ahora el Hyundai Venue, un SUV compacto cuyo valor inicial salta a 21.495 dólares estadounidenses (aproximadamente R$ 125 mil). Si la preferencia es por un sedán, la opción más asequible ahora es el Kia K4, que empieza en 23.145 dólares estadounidenses.
En la práctica, el consumidor de bajos ingresos es empujado al mercado de segunda mano o forzado a una financiación más prolongada. La estrategia de Nissan sigue la lógica de priorizar los márgenes de beneficio sobre el volumen. En Estados Unidos, la marca se centra ahora en el sedán medio Sentra y el SUV Kicks — este último, aunque es la nueva puerta de entrada de la marca, tendrá precios significativamente más altos que el extinto Versa.

Aunque el Versa sigue viviendo en mercados emergentes, con una nueva generación planeada para América Latina (incluido Brasil), su importación a Estados Unidos se ha vuelto inviable. Además de la baja rentabilidad de los coches compactos, el escenario político pesa en la decisión.
La amenaza de aranceles del 25% sobre productos importados de México y Canadá, propuesta por la administración Trump, hace arriesgado mantener modelos de entrada con márgenes tan estrechos. El resultado es un mercado estadounidense cada vez más selecto, donde el nuevo coche por menos de 20.000 dólares ya no es una realidad comercial y es una pieza de museo.