La verificación cruzada instantánea de datos CIOT y MDF-e impedirá que el camión inicie la ruta si la remuneración está fuera de la ley
El gobierno federal, a través de la ANTT (Agencia Nacional de Transporte Terrestre), publicó el miércoles (25) nuevas resoluciones para regular la política de suelo mínimo para el transporte de mercancías por carretera. El paquete de medidas cambia la dinámica de la inspección en el país, que ya no es predominantemente reactiva en las carreteras y comienza a actuar en el momento de la contratación. El objetivo principal es garantizar que el valor legal mínimo se transmita eficazmente a los conductores de camiones, evitando irregularidades incluso antes de que el vehículo comience el viaje.
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El eje central del nuevo modelo establecido por las resoluciones 6.077 y 6.078/2026 es la inspección en la fuente. Con las nuevas normas, el control electrónico se realizará en el momento exacto en que se firme el servicio logístico. Si el sistema gubernamental identifica que la remuneración ofrecida por la carga está por debajo del mínimo estipulado por la ley, la operación será bloqueada automáticamente.
Este bloqueo tecnológico tiene como objetivo evitar que el camión salga hacia la ruta en una situación irregular, protegiendo al conductor autónomo frente a contratos abusivos ya en el origen del servicio. Para que el asedio contra el fraude sea efectivo, el reglamento refuerza la obligación del CIOT (Código de Identificación de Operaciones de Transporte), que se convierte en una pieza indispensable para atestiguar la legalidad del procedimiento.
Sin la emisión de este código, la operación se considera clandestina. La inteligencia del sistema ANTT ahora también cruza, en tiempo real, los datos del CIOT con los del MDF-e (Manifiesto Electrónico de Documentos Fiscales). Esta integración de bases de datos garantiza un seguimiento digital riguroso y completo de las fuerzas del orden, reduciendo la dependencia de puntos de control físicos.
El rigor del texto también se extiende a los castigos. Las empresas que no cumplan con las normas estarán sujetas a multas operativas de R$ 10.500 por cada viaje irregular. Los contratistas e intermediarios que defraudan el sistema pueden enfrentarse a graves sanciones económicas, que alcanzan un techo de 10 millones de R$. En casos de recurrencia, la aseguradora corre el riesgo de perder su registro profesional. La iniciativa del Ministerio de Transportes busca organizar el sector logístico y garantizar una competencia justa en el país.