El conductor admitió haberse distraído tocando los pechos del pasajero; La legislación de tráfico impone castigos a quienes conducen con una sola mano
Un accidente inusual llamó la atención de la Policía Militar en Belo Horizonte (MG) este viernes (16). El conductor de un vehículo de pasajeros perdió el control de la dirección y chocó contra el coche. Cuando la policía le preguntó sobre la dinámica del accidente, el conductor presentó una justificación sorprendente: admitió haberse distraído al quitar las manos del volante para tocar los pechos del pasajero que le acompañaba.
El caso, grabado en un vídeo que circula por las redes sociales, muestra los daños causados al vehículo tras la colisión. Según el informe realizado al primer ministro, el momento de intimidad dentro del coche en movimiento desvió la atención del conductor hacia la carretera, culminando en el accidente.
A pesar de los daños materiales, no hay constancia de lesiones graves. La sinceridad del conductor en el informe policial generó repercusiones inmediatas, exponiendo los riesgos de la falta de concentración total en la conducción.
Desde el punto de vista de la legislación de tráfico, la conducta del conductor constituye una infracción, aunque no existe un artículo específico en el Código de Tráfico brasileño (CTB) para los «actos libidinosos». La acción se encaja principalmente en dos disposiciones legales que castigan la imprudencia y la falta de celo:
En casos donde la distracción genera una conducción peligrosa o una amenaza para terceros, la interpretación de la autoridad policial podría, en teoría, agravar el expediente, pero la aplicación estándar de la desatención momentánea recae en el artículo 169.