Más restringido que la élite académica, el grupo que conoce la fórmula WD-40 protege un secreto que genera miles de millones y alimenta leyendas urbanas
Más exclusivos que los clubes de élite y con acceso más restringido que las universidades de la Ivy League, un selecto grupo en San Diego (EE.UU.) guarda uno de los mayores secretos de la industria global. Para unirse a este círculo, el estatus o el dinero no son suficientes: es necesario enfrentarse a protocolos que implican llaves fraccionadas, acuerdos legales draconianos y la apertura de una cámara acorazada bancaria. El objetivo es proteger, bajo llave, la fórmula manuscrita de WD-40.
La rigidez del protocolo es tal que Steve Brass, el CEO de la empresa, esperó más de tres décadas para conocer la composición del producto que dirige, según The Wall Street Journal. La fórmula original, escrita en un cuaderno sencillo, permanece en una cámara fuerte del Bank of America en un lugar no revelado. En las últimas tres décadas, el documento solo ha visto la luz tres veces: en una celebración en el Nasdaq, durante una transferencia de valores en 2018 y, más recientemente, en el verano de 2024.
En la última ocasión, Brass y la directora financiera Sara Hyzer tuvieron acceso al cuaderno. El procedimiento requirió semanas de procedimientos legales y la presencia del fiscal general de la empresa, el único poseedor de una de las claves de acceso. Ante el manuscrito, que contiene el 40º intento de la fórmula (tras 39 fracasos, de ahí el nombre Water Displacement – 40), Hyzer notó un detalle curioso: un cartel de “prohibido fumar” anotado en la página.
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El secreto industrial es el pilar financiero de la empresa. A agosto de 2025, el producto clásico representaba casi el 80% de los ingresos de la empresa. Para mitigar riesgos, la mayoría de los empleados, incluido el equipo de I&D, trabajan solo con versiones codificadas de los ingredientes, sin tener nunca acceso a la “receta” completa.
El vacío de información alimenta leyendas urbanas. En foros como Reddit, los usuarios especulan sobre si el lubricante contiene aceite de pescado (un mito ya desacreditado por la empresa) o debaten nuevos usos, que van desde cebo para pesca hasta desenredador de crina de caballo. WD-40 monitoriza estas conversaciones no solo para captar tendencias, sino para corregir información de seguridad, manteniendo sin cambios el misticismo —y el valor de mercado— de su principal activo.