EE. UU. demanda a gigantes petroleros y acusa a la industria de sabotear coches eléctricos

La demanda señala la coordinación entre empresas como Shell y Exxon para difundir desinformación y bloquear la infraestructura de carga de vehículos eléctricos en Estados Unidos

La demanda alega que el retraso en la instalación de cargadores públicos fue una maniobra deliberada para mantener la dependencia de la gasolina (Foto: Reproducción)
Por Tom Schuenk
Publicado el 29/01/2026 a las 08:00

¿Existe una conspiración de las industrias petroleras para sabotear el coche eléctrico? La fiscal general de Michigan, Dana Nessel, lo cree así. Tanto es así que Nessel ha presentado una demanda contra las mayores compañías petroleras de Estados Unidos, incluyendo BP, Chevron, Exxon Mobil y Shell, así como contra el American Petroleum Institute (API).

La demanda acusa a las empresas de operar como un cártel para frenar el avance de los vehículos eléctricos y mantener la dependencia de los combustibles fósiles, violando así las leyes antimonopolio estatales y federales. Según la acusación, las empresas actuaron de manera coordinada para sofocar la competencia y obstaculizar la innovación tecnológica. El objetivo del proceso es evitar el mantenimiento del supuesto monopolio energético y asegurar que el mercado ofrezca precios justos y opciones reales a los consumidores.

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Sabotaje y estrategias de desinformación

El documento, con más de 100 páginas, detalla prácticas que habrían ralentizado la adopción masiva de vehículos eléctricos en las últimas décadas. La demanda sostiene que la industria petrolera ha utilizado su poder económico para manipular el mercado a través de tres frentes principales:

  • Infraestructuras: retraso deliberado en la instalación de cargadores en gasolineras y aplazamiento de proyectos de electrificación;
  • Desinformación: financiación de campañas de noticias falsas que cuestionan la eficiencia de las energías renovables y la viabilidad de las eléctricas;
  • Control del mercado: acciones orquestadas para limitar el suministro de electricidad para recarga en puntos estratégicos.

En respuesta, el Instituto Americano del Petróleo calificó la demanda de infundada, argumentando que la política energética nacional debería debatirse en el Congreso en lugar de en los tribunales.

Retroceso de los fabricantes de automóviles y escenario político

La ofensiva judicial llega en un momento de desaceleración para los vehículos eléctricos en Estados Unidos. Fabricantes como General Motors, Ford y Stellantis han anunciado recientemente la reanudación de las inversiones en motores de combustión, citando una demanda menor de lo esperado de modelos de baterías.

El escenario se agrava por las políticas de la administración de Donald Trump, que eliminaron los créditos fiscales y recortaron las subvenciones federales para la carga de infraestructuras. Chevron, uno de los demandados, afirmó que el estado de Michigan sigue dependiendo del petróleo para generar empleo e ingresos.

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