La verticalización y el control de la producción de baterías otorgan a los fabricantes asiáticos una ventaja sobre sus competidores tradicionales
La apertura de nuevas fábricas y la expansión de las operaciones de los fabricantes chinos en Brasil mantendrán los vehículos de estas marcas a precios más bajos que los competidores tradicionales en el mercado nacional. La indicación proviene de un estudio de la consultora Zag Works, publicado por Folha de S. Paulo, que señala la eficiencia de producción y la integración de la cadena de suministro como los verdaderos responsables de esta ventaja competitiva, relegando las subvenciones gubernamentales a un papel secundario.
Al nacionalizar la producción, los fabricantes asiáticos pueden importar componentes desarrollados localmente a costes operativos significativamente menores. La encuesta ilustra esta disparidad estructural con los valores practicados en el mercado de origen de las marcas. En China, un Tesla Model 3 tiene un precio de 28.893 dólares. Por otro lado, un vehículo equivalente de un fabricante local se vende por 24.190 dólares estadounidenses. La encuesta atribuye esta diferencia a la verticalización de la manufactura y a la optimización de recursos en áreas como investigación, desarrollo y gestión administrativa.
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La estrategia industrial de estas empresas se basa en el control directo de componentes esenciales para vehículos. La fabricación de baterías genera ganancias significativas en escala, resultado registrado en el balance de la industria china en 2025, que supuso la producción de 34,5 millones de automóviles, un volumen superior a la suma de las unidades fabricadas en Estados Unidos y Europa. Con la capacidad inactiva en sus sedes, las empresas redirigieron su enfoque hacia la exportación y suministro de piezas a filiales instaladas en países como Brasil.
Para Rogelio Golfarb, fundador de Zag Work, la integración vertical consolidada en Asia protege la operación brasileña de las fluctuaciones de costes. Dado este escenario, la consultora proyecta que las marcas chinas alcanzarán el 35% de las ventas en Brasil para 2035. El crecimiento está impulsado por el perfil del consumidor nacional: datos de Webmotors Autoinsights indican que el 40% de los compradores prioriza los SUV, el segmento exacto que concentra las líneas de montaje de estos fabricantes.
Un ejemplo de esta ofensiva en el mercado local es Caoa Changan Uni-T. La utilidad está equipada con un motor turbo flex de 1,5 hp con 180 CV y 30,6 kgfm, vendido a partir de 169,990 R$.