Llamado 'Turbinaro', este Chevrolet Camaro 2010 utiliza una turbina Boeing diseñada originalmente para drones y helicópteros
Un ejemplo peculiar del Chevrolet Camaro 2010, equipado con un motor turboshaft Boeing T50 para uso militar, está buscando un nuevo propietario a través de la plataforma de subastas Bring a Trailer. Llamado “Turbinaro”, el muscle car sustituye al tradicional V8 por una turbina aeronáutica, fusionando la ingeniería automovilística con las tecnologías aeronáuticas en un proyecto que tardó casi una década en completarse.
La construcción fue iniciada por el entusiasta Troy Mann, quien dedicó nueve años al desarrollo del vehículo antes de fallecer en 2024. El coche ganó notoriedad mundial cuando fue adquirido por el influencer Cleetus McFarland, quien documentó varios ajustes técnicos en su canal de YouTube. El actual propietario, que compró el modelo en febrero de 2025, ha implementado mejoras críticas para hacer viable la conducción, incluyendo la revisión del sistema eléctrico e instalación de depósitos de combustible más grandes para alimentar el asiento de la turbina.
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El funcionamiento del “Turbinaro” es técnicamente complejo y ruidoso. El motor Boeing, diseñado originalmente para drones militares y helicópteros, requiere el uso de queroseno de aviación y funciona junto con una transmisión automática TH350 de tres velocidades, adaptada para cambios manuales. El interior ha sido completamente reconfigurado con manómetros y interruptores aeronáuticos, necesarios para monitorizar la presión de encendido y turbina, además de contar con un sistema de postquemador que proyecta llamas desde la parte trasera.
Estéticamente, el Camaro luce una pintura bicolor negra y plateada con detalles naranjas, llantas de 22″ y un frontal personalizado inspirado en la primera generación del modelo. En la reciente subasta, las ofertas alcanzaron el nivel de 63 mil dólares estadounidenses, equivalente a 321 mil rupias en conversión directa. Aunque cuenta con documentación regular en Estados Unidos, el vehículo se describe como una pieza de exhibición, dada la impracticabilidad del consumo y el nivel de ruido ensordecedor.











