La tecnología presentada por la marca japonesa busca transformar los vehículos eléctricos en generadores de energía independientes gracias a las placas de techo
Nissan ha presentado una versión prototipo del SUV Ariya que pone a prueba las fronteras de los vehículos eléctricos integrando la generación de energía solar directamente en la carrocería. Desarrollado en colaboración con la empresa holandesa Lightyear — especialista en tecnología fotovoltaica — el proyecto nació en los centros de ingeniería de la marca en Emiratos Árabes Unidos y España. El objetivo es reducir la dependencia de la infraestructura de carga, permitiendo que el vehículo recupere pasivamente autonomía mientras está aparcado o en movimiento bajo el sol.
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El SUV utiliza 3,8 m² de paneles fotovoltaicos de alta eficiencia, compuestos por una mezcla de polímero y vidrio. Estratégicamente situadas en el techo, el capó y el portón trasero, las células capturan la luz solar, que se convierte en energía de corriente continua mediante un controlador avanzado. Según Nissan, la efectividad del sistema varía drásticamente según la geografía. En condiciones ideales de radiación, el sistema añade hasta 23 km de alcance diario.
Las pruebas muestran resultados diferentes según la latitud:
Incluso en trayectos cortos de 80 km con luz intensa, el vehículo es capaz de generar 0,5 kWh, asegurando unos 3 km
El beneficio central de la tecnología es la drástica reducción en la frecuencia de recargas externas. Dependiendo de la incidencia solar y del perfil del conductor, la necesidad de visitar las estaciones de carga puede disminuir hasta un 65%.
Para Nissan, el concepto señala un cambio importante: el coche ya no es solo un consumidor de electricidad para convertirse en un generador autónomo. Aunque aún en fase experimental, Ariya Solar apunta a una solución viable en regiones donde la red pública de energía sigue siendo limitada.