Con el apoyo del presidente de la FIA, el gigante asiático estudia crear su propio equipo o suministrar motores en una nueva fase del automovilismo
El fabricante chino BYD está considerando entrar en la élite del automovilismo mundial, con estudios preliminares enfocados en la Fórmula 1 y el Campeonato Mundial de Resistencia (WEC), según Bloomberg. La ofensiva en las vías representa un nuevo paso en la estrategia del fabricante para consolidar el reconocimiento de su marca a escala global, yendo más allá del segmento de vehículos eléctricos de pasajeros.
El interés refleja los recientes cambios regulatorios en la categoría principal del automovilismo, que ahora requiere sistemas híbridos más avanzados, en línea con la experiencia de la compañía. La decisión también aprovecha la creciente popularidad de la F1 en China, impulsada por el regreso del GP de Shanghái y el paso del piloto Zhou Guanyu por la categoría entre 2022 y 2024. Tras bambalinas, aún no hay una definición de si BYD formaría su propio equipo de fábrica o actuaría como proveedor de unidades de potencia y tecnología para equipos ya establecidos en la red.

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Si se materializa, esta medida supondría uno de los intentos más ambiciosos de una marca china en un deporte históricamente dominado por fabricantes europeos. Los competidores locales ya están coqueteando con el sector: Geely opera en el turismo internacional a través de Cyan Racing (antiguo socio de Volvo), mientras que Nio ganó el campeonato inaugural de pilotos de Fórmula E en 2015.
Sin embargo, el desafío se enfrenta a barreras financieras y tecnológicas. Construir una operación competitiva en la Fórmula 1 requiere años de investigación y presupuestos que pueden alcanzar los 500 millones de dólares por temporada. Paralelamente a los circuitos, BYD ya está probando su capacidad de alto rendimiento en asfalto con el hiperdeportivo U9, de la submarca de lujo Yangwang, que recientemente ha pasado por rigurosas pruebas dinámicas en el circuito de Nürburgring, Alemania.
Sin embargo, el camino político parece favorable. Mohammed Ben Sulayem, presidente de la FIA (Federación Internacional del Automóvil), ya ha declarado su apoyo a la entrada de un equipo chino. Desde el punto de vista de la entidad, tras aprobar la entrada del Cadillac estadounidense en la red, la incorporación de un gigante asiático sería el paso natural para la expansión global definitiva de la categoría.