Sin infraestructura de almacenamiento, la expansión de las estaciones de carga rápida puede estancarse; el evento debería estar dominado por la tecnología china
Presionado por el creciente desperdicio de energías renovables y la necesidad de modernizar el sistema eléctrico, se espera que Brasil celebre su primera subasta de capacidad de reserva centrada en baterías en junio. El evento es considerado por el sector como el «eslabón perdido» para garantizar la seguridad energética del país y, lo más importante, para habilitar la infraestructura de carga necesaria para la masificación de los coches eléctricos.
El movimiento ocurre en respuesta a un cuello de botella estructural. Con el avance acelerado de las centrales eólicas y solares, el Operador del Sistema Nacional (ONS) se ha visto obligado a realizar recortes en la generación. En 2025, según datos de BloombergNEF, alrededor del 25% de la energía solar y casi el 20% de la energía eólica producida en el país fueron descartados por falta de demanda inmediata o capacidad de transmisión en el momento de la generación.
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La introducción de sistemas de almacenamiento a gran escala ataca directamente la intermitencia de las fuentes renovables. Al almacenar la energía excedente generada durante el día e inyectarla en la red en horas punta —justo cuando los conductores tienden a conectar sus vehículos en casa— las baterías evitan la sobrecarga.
Los expertos señalan que, sin este «colchón» de seguridad, la instalación de estaciones de carga ultrarrápidas (por encima de 150 kW) y la electrificación de flotas pesadas, como autobuses y camiones, se verían comprometidas por la inestabilidad de la red de distribución.
El gobierno planea contratar unos 2 GW de energía en la subasta inaugural. Se espera que Brasil instale más de 1 GW al año en baterías conectadas a la red antes de que termine la década, creando un entorno regulatorio estable para los inversores. En este escenario, China comienza con una ventaja competitiva.
Dominando toda la cadena de producción, desde la minería de litio hasta el montaje de módulos, empresas chinas como Huawei ya han mostrado interés en la subasta, actuando como proveedores o integradores. Aunque las empresas occidentales, incluyendo la división energética de Tesla y la propia Petrobras, supervisan el evento, la previsión del mercado apunta a una hegemonía asiática en el suministro de equipos que apoyarán la nueva fase de la movilidad eléctrica nacional.