El informe señala que el fabricante identificó un defecto en 2011, pero descartó un riesgo de seguridad y no requirió la sustitución del componente
Un informe preliminar de la Administración Nacional de Seguridad en el Transporte de EE. UU. (NTSB), publicado esta semana, revela que Boeing había estado al tanto de un defecto estructural crítico en el modelo MD-11 durante casi 15 años. El documento investiga las causas del accidente del vuelo 2976 de UPS en noviembre en Louisville (EE. UU.), causado por la separación de uno de los motores de las alas durante el despegue.
Según la agencia, Boeing —que asumió el soporte para el modelo tras comprar McDonnell Douglas— emitió un boletín de servicio en febrero de 2011 alertando a los operadores sobre fallos en el «cojinete esférico» —la parte responsable de fijar el motor al pilón del ala. En ese momento, el problema ya se había registrado en cuatro ocasiones.
Sin embargo, el fabricante concluyó que la ruptura del componente «no supondría una condición de riesgo para la seguridad del vuelo». Según esta valoración, Boeing no hizo obligatorio reemplazar la pieza por una versión más segura, ya disponible en el mercado.

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La recomendación se limitó a incluir el elemento en inspecciones visuales rutinarias, realizadas a intervalos largos, de aproximadamente cinco años (60 meses). El informe de la NTSB señala que esta inspección visual pudo no haber sido suficiente para detectar la fatiga del material que provocó el colapso de la estructura en el accidente de noviembre.
El desastre provocó la muerte de los tres tripulantes y doce personas en tierra. La gravedad de las revelaciones llevó a Boeing a recomendar, aunque tarde, la suspensión de las operaciones del modelo. La medida fue seguida por UPS y ratificada por la Administración Federal de Aviación (FAA), que prohibió los vuelos del carguero hasta que se completen las inspecciones rigurosas.
El MD-11 que se estrelló tenía 34 años. Antes de la tragedia, UPS planeaba operar su flota hasta 2032. El episodio intensificó el escrutinio sobre Boeing, que enfrenta crisis recurrentes de credibilidad. Además, también reaviva el debate global sobre los riesgos de prolongar la vida útil de los aviones antiguos en un escenario de escasez de nuevos cargueros.