Un estudio sin precedentes revela que casi el 30% de las muestras analizadas en Brasil estaban adulteradas; El fraude volumétrico conduce a las infracciones
Abastecer el vehículo se ha convertido en una tarea arriesgada en varias regiones del país. Una encuesta sin precedentes realizada por el Legal Fuel Institute (ICL), a través del proyecto «Mystery Shopper», reveló que el 28% de las muestras recogidas en todo el país en 2025 presentaban algún tipo de irregularidad. El estudio, que visitó gasolineras en 14 estados, utilizó vehículos no caracterizados para obtener 3.210 muestras de gasolina, etanol y diésel, trazando un mapa térmico del fraude en Brasil.
Los datos muestran que el fraude volumétrico —cuando el dial de la bomba indica una cantidad superior a la que realmente entra en el depósito— lidera las infracciones, con 324 casos registrados. Es la adulteración más simple y común, que perjudica al consumidor de inmediato.
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Además de la pérdida financiera directa en la bomba, las adulteraciones químicas son motivo de preocupación por su sofisticación y daño mecánico. Se repitieron casos de gasolina con contenido de etanol superior al límite legal (30%) y diésel con bajo contenido de biocombustibles. Estas prácticas resultan en pérdida de rendimiento y aumento del consumo, síntomas que el conductor atento puede percibir a diario.
El escenario de inseguridad empeoró tras la Operación Carbono Oculto, lanzada por la Policía Federal. Las investigaciones expusieron la participación del crimen organizado en la cadena de distribución, introduciendo metanol —una sustancia altamente tóxica— en la mezcla de combustibles. En puntos inspeccionados de São Paulo, por ejemplo, se encontraron compuestos con un 95% de metanol y solo un 5% de gasolina.
La gravedad del problema superó al sector automovilístico en la segunda mitad de 2025, cuando se detectó metanol desviado incluso en bebidas alcohólicas, causando cientos de hospitalizaciones y muertes. En vista de ello, el ICL categorizó las regiones analizadas en «zonas de riesgo».
Ciudades como Río de Janeiro, Curitiba y São Bernardo do Campo aparecen con señalización crítica en los mapas de calor, lo que indica una alta probabilidad de irregularidades.