El sistema de 'flujo libre' reemplaza los cuadrados físicos por pórticos electrónicos; la tarifa se dividirá por dirección y el pago podrá hacerse a través de Pix
La ruta entre São Paulo (SP) y Baixada Santista experimentará su mayor transformación operativa en décadas. El Sistema Anchieta-Imigrantes (SAI) iniciará la transición hacia el modelo automático de recogida electrónica, el llamado flujo libre, eliminando la necesidad de paradas en las plazas de peaje.
La implementación física de la tecnología comenzó este sábado (7), con la instalación del primer pórtico de lectura en el km 33 de la autopista Anchieta. Posteriormente, a finales de febrero, un segundo equipo se colocará en el km 29 de la autopista Imigrantes. Según Artesp (Agencia Estatal de Transporte de São Paulo), esta es una fase de adaptación: la recogida efectiva mediante pórticos y la desactivación completa de los cuadrados físicos en el km 31 (Anchieta) y 32 (Imigrantes) solo ocurrirá en julio de 2026.
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El sistema sustituye los bloqueos físicos por una estructura tecnológica compuesta por cámaras OCR (Reconocimiento Óptico de Caracteres), sensores láser y antenas. Para los vehículos que ya tienen matrículas de operadores automáticos de pago, la transición será imperceptible: el cargo se debitará directamente de la factura, sin necesidad de una reducción repentina de velocidad.
Para conductores ocasionales o aquellos sin matrícula, el modelo requiere un cambio de comportamiento. El pago debe realizarse activamente a través de la plataforma “Siga Fácil SP”. El usuario tendrá que informar la matrícula del vehículo y pagar la deuda con tarjeta de crédito, débito o Pix. El incumplimiento del pago dentro del plazo legal constituye una infracción grave de tráfico, sujeta a una multa.
El cambio también altera la lógica de la tarifa. La cantidad actual de R$ 38,70, cobrada íntegramente en una sola dirección, será fraccionaria. Con flujo libre, el conductor pagará R$ 19,35 por pórtico, es decir, habrá un cargo tanto en el descenso como en el ascenso de la montaña. Según la agencia reguladora, el objetivo central es la fluidez: sin el “parar y arrancar” de las puertas, se espera una reducción significativa de la congestión histórica del tramo de la meseta.